EL PODER DE LA DECISION

April 21, 2014

CITA BIBLICA: 1ª. Reyes 18:21.

 

INTRODUCCION. El hombre ha sido dotado con el libre albedrio, con el poder de escoger, de hacer sus propias decisiones.Elías el profeta de Dios retó a la gente: En seguida, propuso el famoso test entre los falsos profetas de Baal y la verdad de Dios mediante el fuego del cielo. Igual que Josué retó al pueblo a tomar una decisión: JOSUE 24:15. 15Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.El líder robusto de Israel los retó a escoger, a quien iban a servir. El poder de hacer decisiones le permite a la raza humana, la libertad de escoger. Estamos dotados con el libre albedrío. Eso conlleva ciertos privilegios y muchas responsabilidades. La primera pareja, Adán y Eva fueron creados por Dios con el poder para escoger. Les mandó no comer del fruto del árbol prohibido en Génesis 2:16. Pero, el hombre ejerció su voluntad y escogió mal, desobedeció a Dios.

 

TENEMOS EL PODER DE LA DECISION Y NO DEBEMOS SUBESTIMARLA. Los científicos nos hablan acerca de la influencia de la herencia, de la influencia genética a través de la biología, es cierto que nos influye lo que heredamos de nuestros padres. Pero no es decisivo. Al fin y al cabo, la decisión de obedecer o de desobedecer a Dios, es nuestra. Acaz, el rey impío de Judá, engendró a un hijo que fue muy justo y bueno, Ezequías (2 Reyes 18). En cambio, en la historia de Samuel, ambos Elí y el justo Samuel tuvieron hijos malos. Es decir que, la materia genéticano determina nuestras decisiones en la vida. Tampoco nuestro ambiente, o sea, nuestra crianza. No somos producto de nuestra circunstancia familiar o social sino de nuestras propias decisiones. Hay tres principios que tenemos que recordar respecto a nuestro libre albedrío:

 

ROMANOS 6:16. 16¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? El poder de la decisión es inevitable. Por ejemplo, su decisión de quién va a ser su amo es inevitable. Puede pensar, no tengo amo, soy libre. Pero se engaña a sí mismo, porque esta Palabra explica que todos tenemos a un amo, o sea EL PECADO, o sea LA JUSTICIA. Podemos escoger al amo a quien queremos servir. Pero, últimamente la decisión es muy estrecha y las alternativas se reducen a dos, nada más. Hay que decidir entre Dios, o los ídolos (1 Reyes 18:21). Hay que decidir entre Cristo o Satanás. Dijo en MATEO 6:24. 24Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro la neutralidad es imposible, algunos piensan, bueno, no me opongo al cristianismo. Veo que hacen buenas obras y que le ayuda mucho a la gente. Pero, al mismo tiempo no acepto el cristianismo. Me quedo neutro e indiferente. Eso es imposible. Cristo declaró: MATEO 12:30. 30 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama, Su decisión de su amo en la vida es inevitable.

 

Al alcanzar 40 años de edad, Moisés tuvo acceso a todas las riquezas, todo el placer, y toda la ciencia de Egipto, pero escogió antes ser maltratado con el pueblo de Dios que gozar los deleites temporales del pecado (Hebreos 11:24-25). Se dedicó a una causa más grande que sus propios placeres. La decisión de dedicarnos a una causa por la cual viviremos o moriremos, la enfrentamos todos nosotros. Jesucristo escogió sufrir por el mundo (Filipenses 2:5-8). Pablo escogió sufrir la pérdida de todo por Cristo (Filipense 3:7). Admiramos a aquellos que han escogido morir por una causa que creían fue más noble que ellos mismos. Cuánto mejor es el escoger una causa más grande que nosotros que sea la verdadera y la única, la causa de Cristo. Otra cosa, la decisión de nuestro destino final es la nuestra (Mateo 7:13,14) o sea la puerta estrecha, y la puerta ancha. 

 

Debemos reconocer que el poder de la decisión es algo individual. Nuestras decisiones no son producto de las fuerzas económicas o sociales como alegan algunas teorías, como el comunismo. En el principio, Dios no creó a los grupos étnicos, sociales o económicos, sino al hombre y a la mujer individual. También, Cristo me salva a mí y le salvará a Ud., individualmente, NO por nuestros grupos sociales. La invitación es personal, la aceptación o el rechazo es personal e individual. Y Dios me juzgará y le juzgará a Ud. personal e individualmente al fin. ROMANOS 14:12. 12De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Puesto que somos creados, salvados, y seremos juzgados como individuos, entonces tenemos que hacer nuestras decisiones como individuos. Esa decisión es independiente de mi familia, de mis amigos, de las encuestas, de las opiniones populares, o de las circunstancias económicas. Uno no es pecador porque el sistema económico haya determinado que sea así. Tampoco es cristiano porque la sociedad o el ambiente político en los cuales se encuentra lo hayan causado. Uno es pecador, o uno es cristiano salvo, porque ha hecho la decisión por sí mismo.

 

Por último no es solo inevitable, e individual, sino el poder de la decisión es inmediato. ¡Es inmediato! Bueno, hay algunas decisiones no inmediatas. Por ejemplo, su carrera, su educación, con quién va a casarse. Hay tiempo para tales cosas, pero, no tenemos ninguna promesa del suficiente tiempo para demorar nuestra fe y la promesa. 2ª. CORINTIOS 6:2. 2En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.Hoy es el día de la decisión. Hoy es el día de salvación y esa decisión le dará la vida eterna,como puede ser el día de su perdición. Su día de decisión terminará en la muerte. La incertidumbre de la vida hace que sea absurdo esperar su obediencia hasta otro día. Si Ud. cree en Cristo, si está dispuesto a arrepentirse de sus pecados (Lucas 13:3). Si quiere confesar a Cristo (Romanos 10:9,10). Y si cree al punto de someterse al bautismo, la inmersión en agua (Hechos 2:38; Romanos 6:3-4), debe de hacerlo hoy mismo. Su salvación no es asunto del decreto divino, tampoco por accidente, ni por suerte, ni por casualidad, sino por su propia decisión. Su decisión es inevitable, es individual, y es inmediata.

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