Comprometidos Radicalmente con Dios

 

CITA BIBLICA: SALMOS 52:6-8.

 

 

INTRODUCCION. El águila es un animal de compromiso, cuando el águila macho busca una compañera, hace un compromiso de por vida. Cuando se encuentran en el aire, unen sus garras y el macho la cubre con sus alas y se dejan caer como pájaros muertos desde las alturas y a gran velocidad. La hembra no se suelta y pone su vida allí sí que en sus garras y casi al llegar al suelo, el abre sus alas y vuelven a levantar vuelo hacia las alturas. Ahora vuelven a prenderse nuevamente con sus garras pero es la hembra la que lo cubre a él y se repite la misma tirada. Después de este ritual, el pacto de confianza es para toda la vida. es un compromiso radical.

 

Hay una palabra clave que nos ayuda a cómo vernos a nosotros mismos con respecto a Jesucristo y al Reino de Dios y es la palabra discípulo. Somos discípulos y al ser discípulos eso quiere decir que estamos sujetos al Señorío y a la autoridad de Jesucristo en todas las áreas de nuestra vida. Diré una verdad algo intrigante e inquietante en nosotros está el poder de transformación que puede cambiar al mundo, pero los cristianos no van a cambiar el mundo, ni son capaces de cambiarlo y eso como que va en contra de lo que uno normalmente está acostumbrado a oír. ¿Entonces quiénes? Los que son discípulos. ¿Por qué esa distinción? Porque hay mucha gente que asiste a la iglesia continuamente pero sus corazones no están entregados completamente a Cristo, al Reino de Dios y al dominio de Dios sobre sus vidas. Y entonces, en realidad no pueden verdaderamente llamarse seguidores de Jesucristo.

 

Las estadísticas en USA indican que ha disminuido la asistencia de gente que va a la iglesia los domingos. Sin embargo esta sociedad va en continuo deterioro moral, espiritual, social. Y uno se pregunta ¿caramba, cómo es eso? ¿Y dónde está la diferencia? Hay una desconexión entre… la gente que se llama cristiano y ser verdaderamente cristiano. En nuestra visión como iglesia está la idea de producir cristianos, pero, radicalmente comprometidos con el Reino de Dios. La palabra radical=raíz, viene del griego “radix”, de raíz. Que nuestra raíz misma, el fundamento de nuestro ser esté comprometido con el Reino de Dios. ROMANOS 14:7-9. 7Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. 8Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. 9Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Lo que Pablo está diciendo allí es tu no te perteneces a ti mismo. Si eres un cristiano verdadero tú no vives para tu propio placer, no te gobiernas a ti mismo. No pienses en un momento ni siquiera de que tu vida pertenece,  ni tienes derecho a hacer lo que a ti te da la gana, a decidir dónde tu vas a vivir, con quien te vas a casar, etc.

 

“ y ninguno muere para sí”. Es decir, ni aún el morir nos es dado a decidirlo sino que está ahora en las manos del Señor y debemos integrarnos a ese Señorío de Dios. Yo te pregunto; ¿puedes tu decir afirmativamente y seguramente que lo que tú vives ahora en la vida, lo vives para el Señor y en el Señor? ¿Puedes tu decir sí a esa verdad? ¿Para el Señor vivimos?  “y si morimos, para el Señor morimos. Así pues sea que vivamos o que muramos del Señor somos”. Mire aquí la conexión entre la resurrección de cristo  y el señorío de cristo sobre nuestras vidas. Dice: 9Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir,   ¿para qué? para ser Señor así de los muertos como de los que viven. En otras palabras, la muerte de Cristo y su resurrección fue para darle a Él, el derecho de tener: dominio, control, señorío, gobierno sobre toda la creación, y eso te incluye a ti, cristiano. Es más, podremos decir que aun los que no son cristianos tienen que sujetarse al señorío de cristo tarde o temprano. Debemos cobrar conciencia de que Cristo es el dueño de nuestra vida. Ese es el concepto.

 

LUCAS 14:26. 26Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Jesús usa la palabra “aborrecer” como una “altisonante” como algo “pomposo”, tratando de hacer efecto en el corazón del oyente.

 

En otras palabras, Cristo no te está pidiendo que tú de momento comiences a odiar a tu papá y a tu mamá, pero si nos da a entender que podemos despegarnos de ellos emocionalmente con relación al mayor apego que debiera de prevalecer en nosotros y que es Jesucristo. El Señor desea que nuestro apego a Cristo sea poderoso, apasionado y correspondido. ¿Entendemos la diferencia? El Señor quiere que nosotros no estemos aferrados a nada en este mundo, sino que estar dispuesto a entregárselo y a dárselo. Y esa es una de las características más importantes de un discípulo, un seguidor verdadero de Jesucristo, es una vida de desprendimiento total. Aun de los que no conocen a dios, con lo que ellos consideran absolutamente clave en sus vidas. una de las raíces de la neurosis es a veces eso, el que dirán. Mucha gente vive preso de si tomo esta decisión ¿qué van a decir? si hago lo otro ¿qué van a? esas son ataduras  más bien, pregúntate qué piensa dios, cuál es la opinión de dios, porque nosotros estamos desprendidos de todo lo que los hombres piensen y de los afectos normales del mundo.

 

LUCAS 14:33. 33Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

La vida cristiana es, una vida completa de renuncia. Eso no quiere decir que tú vas a vivir como un pordiosero. Puedes tener tu casa, tu carrito, tu cuenta bancaria, planificar tu retiro, etc. No hay problema con eso. Pero, lo que dice el Señor es tener cuidado que esas cosas dominen tu vida, controlen tu vida y que hagas decisiones conforme a esos valores. Simplemente deben considerarse secundarias, pero no son el centro y el fundamento de tu vida. Lo maravilloso es lo siguiente: que cuando uno vive así ¿saben lo que pasa? No todo en la vida del discípulo es negatividad, no todo es soltar, dejar, abandonar, renunciar. No, la palabra me enseña que cuando yo renuncio a esas cosas recibo bendición para mi vida. Se me caen las escamas de los ojos y puedo conocer a Dios en su poder, en su resurrección, en sus promesas, en su fidelidad, en su capacidad para proveer para toda situación, en su capacidad para darme paz y gozo y esperanza, pero primero tengo que soltar para poder recibir del Señor. El Señor no se cansa entonces de bendecirnos y nos da mucho más que cuando nosotros vivimos aferrados a las cosas. La persona que es desprendida, la persona que es generosa con sus bienes para el Reino de Dios, mire, Dios siempre está dando más y más, y le está bendiciendo más y más.

 

FILIPENSES 3:7. 7Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. En otras palabras, Pablo experimentó una conversión radical en su vida. Toda su profesión, todo su entrenamiento académico, religioso, todo eso lo tuvo que echar a la basura porque no le servía a la luz de lo que Cristo le acaba de revelar. Entonces tuvo que soltar su profesión, tuvo que soltar su nombre, tuvo que soltar el propósito de vivir y su estima propia, el prestigio que él tenía ante los demás judíos, porque era un hombre que había alcanzado un gran nivel de conocimiento y de prestigio en la sociedad; todo eso él lo tuvo que botar y renunciar a ello para poder ser un seguidor de Jesucristo. 

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