Realmente no Conozco a Dios

 

CITA BIBLICA: Salmos 95:1-11.

 

 

INTRODUCCION. ¡Realmente no conocemos a Dios! Es una declaración muy impactante, muy impresionante y quiero enfatizar que no le conocemos de la manera que El quiere que le conozcamos. El Espíritu Santo me lo dijo. "No le permitimos ser Dios para nosotros." Dios tomó a un pueblo para él, no un pueblo ni más rico o más inteligente que el resto, sólo para que él pudiera ser Dios para ellos: Éxodo 6:7. 7y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios… Dios estaba diciendo, ¡Voy a enseñarles a ser mi pueblo y me reconozcan como Su Dios! Dios se reveló a ellos y se manifestó una y otra vez. Envió ángeles, les habló audiblemente y cumplió cada promesa para ellos. Pero después de 40 años de milagros, de señales y maravillas, el pueblo de Dios, no llego a conocerlo                 en todo su poder y gloria.

 

LIBERO A ISRAEL CON MILAGROS INCREIBLES. Lo cubrió de día con una nube y columna ce fuego de noche. Envió avispas a los campamentos del enemigo para sacarlos. Derrumbó reyes y reinos por amor de su pueblo. Los llevó a Canaán para poseer casas que ellos no construyeron, viñas que ellos no plantaron, industrias que ellos no desarrollaron. Les dio colmenas llenas de miel, rebaños que daban leche, todo tipo de riqueza y todo fue de ellos por la mano poderosa de Dios. Incluso después de todos los milagros increíbles y las bendiciones que Dios les había dado, ¡aún no conocían a Dios! Salmo 95:10. 10Cuarenta años estuve disgustado con la nación, Y dije: Pueblo es que divaga de corazón, Y no han conocido mis caminos. Dios todavía anda buscando un pueblo que le permita ser Dios para ellos, ¡que le conozcan de verdad y aprendan sus caminos! Aun así pocos en la iglesia hoy le conocen de esta manera. Somos como Israel: Hemos sido testigos de milagros Hemos experimentado manifestaciones de Su presencia. Hemos tenido oraciones contestadas, pecados perdonados. Hemos enseñado sobre Dios y le amamos lo mejor de nuestro conocimiento. Pero, al final, sólo unos cuantos le conocen como Dios, saben y caminan en la revelación de mis caminos.

 

SOMOS CULPABLES DE PONER LÍMITES AL PODER Y LAS PROMESAS DE DIOS. Salmo 78:41. 41Y volvían, y tentaban a Dios, Y provocaban al Santo de Israel. Israel se volvió un pueblo incrédulo. Igualmente, hoy en día creo que limitamos a Dios con nuestra duda e incredulidad. Confiamos en Dios en muchas de las áreas de nuestras vidas pero nuestra fe tiene linderos y límites. Bloqueamos esa pequeña área donde realmente no creemos que Dios vaya a encargarse de nosotros. Muchos han orado por la sanidad física del vecino o de otras personas y se han visto milagros, pero a menudo, cuando se trata de la sanidad de su propio marido, esposa, hijo o hija, ¡limitan a Dios! Lo limitamos mayormente en el área de la sanidad. ¡Te rocías con medicina o corres a un doctor antes de orar por mí mismo! No estoy diciendo que es malo ir al doctor, pero a veces encajo en la descripción de aquellos que “no buscaron al Señor, sino a los médicos".  ¡Oras para que Dios pare la guerra en Siria, para que el Dólar se mantenga! pero cuando se trata de la salvación de tu propia familia, no tienes una onza de fe. Piensas… ¡Dios no debe querer hacer esto, mi familia es un caso duro, no creo que Dios me escuche! Si esto es verdad, ¡no estás viéndole como Dios! ¡Eres ignorante de sus caminos! El deseo de Dios es; Efesios 3:20. 20…hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.               

 

Dios me dijo, ¡Edwin, han atado mis manos, me tienen puesto grilletes! ¿Cómo puedo sanar cuando realmente no creen que lo haré? La duda me impide ser Dios para ustedes. ¡Les digo, no me conocen a menos que sepan que estoy más deseoso de dar que lo que quieren recibir!"

 

LIMITAMOS A DIOS EXCLUSIVAMENTE EN LA INTIMIDAD. Pensé que conocer a Dios quería decir “estar cerca de Él”. Pero mas importante es la intimidad, ¡hay más para conocerle, mucho más! Hay algo más para conocer a Dios que estar en su presencia: Los setenta ancianos de Israel comieron y bebieron en la misma presencia de Dios en la montaña. Pero el Señor dijo de ellos, "¡Ustedes nunca llegaron a conocerme!" Los discípulos pasaron tres años en la presencia de Dios, con Cristo quien era Dios en la carne. Se sentaron bajo su enseñanza y estaban con él día y noche. Pero, al final lo desampararon y huyeron, ¡porque no conocían sus caminos! Dios no oye nuestras oraciones y alabanzas simplemente porque las proferimos una y otra vez, repitiendo por horas a la vez. Es posible orar, ayunar y hacer cosas justas y todavía no alcanzar el lugar del; verdadero deseo intenso de conocerle y empezar a entender sus caminos. No aprendemos solamente en el cuarto de oración, no es solo de rodillas en la iglesia; aprendemos a conocerle de verdad en la intimidad con El.

 

LIMITAMOS A DIOS ESTANDO SATISFECHOS CON MUY POCO. Mientras que si le conociéramos en todo Su poder y gloria, le pediríamos y creeríamos por mucho más. ¿Sabes cuál es su deseo? Malaquías 3:10. 10…probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Él está de pie diciendo, "Soy un Dios dadivoso y amoroso, pero tan pocos reciben de mí. No me permitirán ser Su Dios". Claro, debemos agradecer a Dios por todo lo que él ha hecho y ha dado ya. ¡Pero no podemos estar satisfechos! Muchos cristianos quizá lo están con sentarse en la iglesia y ser bendecidos por la presencia de Dios. Pero muchos son como “esponjas satisfechas”; empapan todo, pero limitan a Dios en sus vidas especialmente cuando  Él quiere ungirlos para Su Servicio, cuando busca gente que se comprometa con El. No importa qué imagen tienes o lo que has visto hasta ahora, está muy lejos de lo que Dios quiere hacer en Su pueblo. Cuándo los discípulos se maravillaron de los milagros de Cristo, Jesús contestó, "¡Dios tiene un trabajo aun mayor adelante para ustedes!"

 

CONCLUSION. La mayoría de nosotros somos como los discípulos. Vemos un milagro y estamos satisfechos de hablar sobre él por el resto de nuestras vidas. Pero si nosotros realmente conociéramos a Dios y le permitiéramos ser Dios para nosotros, le pediríamos mucho más. Sabe: Alcanzaríamos los lugares celestiales por fe, creyendo a Dios para que puede derribar la religiosidad, la idolatría, la tradición. Derrumbaríamos los principados y potestades. Creeríamos que Dios nos ayudará a saturar nuestra ciudad con el evangelio de Jesús Nos pararíamos en fe contra cada arma apuntada contra nosotros y estaríamos derribando las fortalezas satánicas en nuestras familias e iglesias. Nuestra visión sería ilimitada. ¡Creeríamos a Dios por cosas aun mayores para su reino! Es necesario que conozcamos a Dios como El desea que le conozcamos, no le hemos permitido que sea Dios para nosotros.

 

 

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