MOVIÉNDOSE HACIA DELANTE

 

CITA BÍBLICA: Números 13:30-33.

 

INTRODUCCIÓN: Satanás es un acusador y trata de detener nuestro crecimiento espiritual, y la obra que Dios ha iniciado en nosotros.  Como Iglesia tenemos que moverse del lugar que estamos, dejar la comodidad, reprender la apatía, y hacer un compromiso con Dios. Necesitamos decidir si vamos ha avanzar o vamos ha permanecer estancados.  Como iglesia nosotros tenemos una visión; nuestra visión es la de engrandecer el reino de Dios, nuestra visión es predicar la Palabra de Dios. Pero para que podamos realizar la visión, los sueños y las esperanzas se realizan por medio de acciones y las acciones siempre son producidas por personas que tienen un compromiso y dedicadas a cumplir. Analicemos lo que puede detener que hagamos un compromiso genuino con Dios.

 

LO QUE DIOS HIZO CON EL PUEBLO DE ISRAEL: Fue liberado de las manos del faraón después de aproximadamente 430 años de esclavitud, Dios utilizo a Moisés para liberarles, y ellos vieron grandes señales de un Dios vivo. Fueron testigos de todas las plagas, vieron la presencia de Dios que les guiaba y cruzaron el Mar Rojo sin tener que mojarse o usar una nave. Ellos habían escuchado Palabra de Dios a través de Moisés y sabían que él les estaba guiando hacia la Tierra Prometida. Ellos sabían que Dios les había prometido una tierra que fluía con leche y miel. Sabían exactamente hacia donde se dirigían, ellos conocían las promesas de Dios. Moisés les guió por el desierto hasta la frontera de la tierra que Dios les había prometido y aquí vemos que él entonces envió a estos hombres a que fueran y reconocieran el territorio.

 

AQUÍ ES DONDE COMIENZA EL PROBLEMA: Existe problema cuando todas las personas ven las cosas de diferentes maneras. Una pequeña prueba para describirlo mejor.  Ponemos un vaso con agua enfrente de dos personas, hasta la mitad de agua, entonces se les pregunta ¿cómo describirían el vaso?  Una dirá que el vaso esta medio  vació, a estas personas se les cataloga como pesimistas. Mientras que la otra dirá que el vaso esta medio lleno, y a estos se les cataloga como optimistas.  Como digo, todos vemos las cosas de diferentes maneras. ¿Qué tipo de personas eran estos hombres? Estos hombres que fueron a reconocer el territorio y confirmaron que la tierra en verdad era buena y que era fértil, pero podemos decir que ellos vieron el vaso medio vacío, a excepción de Josué y Caleb.  Creo que todos aquí estaremos de acuerdo cuando digo que estos hombres eran pesimistas.

 

PESIMISTA: Según el diccionario de la R. A. E., la palabra pesimista es definida como “Propenso a ver y juzgar las cosas por el lado más desfavorable.” Sin duda alguna, estos hombres vieron las cosas del lado más desfavorable, de un punto de vista pesimista. ¿Por qué? porque ellos se fijaron más en los habitantes que en la Palabra de Dios. 7….Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel. (Éxodo 3:7-8.)  Dios los liberto para hacer de ellos una gran nación y que sirviera de ejemplo en el mundo. Pero su poca confianza en Dios y pesimismo detuvo que ellos recibieran la bendición de inmediato. El problema estaba en que no estaban comprometidas ni dedicadas a Dios.  Digo esto porque cuando una persona esta completamente dedicada a una causa o a un servicio, entonces los obstáculos son superados, y las barreras son rotas. Más cuando se tiene la garantía de que el esfuerzo no será en vano y que se obtendrá la victoria. Ellos tenían la Palabra de Dios.

 

NO ESTAMOS COMPROMETIDOS NI DEDICADOS: El evangelio no es un llamado a una vida fácil, o a vivir cómodamente.  Si fuera algo de comodidad las personas no cupieran en las iglesias.  Igualmente el llamado a conquistar una nueva tierra no le seria fácil a este pueblo, entonces dejaron de concentrarse en las promesas de Dios y se concentraron en lo que vieron sus debilidades.  31Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. (Números 13:31) ¿Que les sucedió? La consecuencia de todo esto fue que este pueblo anduvo en el desierto por un total de 40 años. No es diferente a lo que nos sucede a nosotros hoy en día. Dios quería que este pueblo le sirviera de bendición al mundo, Dios quería que ellos fueran el ejemplo a seguir, pero ellos no confiaron en Dios. Dios quiere que nosotros sirvamos de ejemplo en este mundo lleno de maldad, que sirvamos de luz en este mundo de tinieblas.

 

SON HOMBRES DE GRAN ESTATURA: 32Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. (Números 13:32). Se fijaron en el gran número de habitantes, ciudades con murallas fortificadas y gigantes. ¿Existe esto en nuestras vidas hoy? Sí. La gente no se concentra en las promesas y poder de Dios, se concentran en las circunstancias  y quitan su mirada de Dios; la fe flaquea con el riesgo de caer en la tentación y la rebeldía. No nos dejemos engañar, a causa de su rebeldía y desconfianza este pueblo que Dios libero de Egipto nunca entro en la tierra prometida.

 

COMO IGLESIA NOS DEBIERAMOS DE PREGUNTAR: ¿Estamos atravesando por un desierto ahora? ¿Estamos enfrentándonos a gigantes? ¿Tendremos que conquistar ciudades fortificadas, y derrumbar murallas?  La respuesta es SI.  Talvez pienses que no existen ciudades fortificadas o murallas a nuestro alrededor, pero pensemos en lo que es una CIUDAD.  Una ciudad es un lugar donde se habita, ¿verdad? ¿Dónde vivimos? En la provincia. ¿Acaso no existe la rebeldía y la desobediencia en la ciudad y la provincia? Entonces sepamos que la desobediencia y la rebeldía causan que muchos caigan en el mundo. Causan que no veamos las bendiciones que Dios nos envía. Causan que solo veamos lo negativo. Este pueblo no recibió las bendiciones de Dios de inmediato porque solo vieron la oposición, vieron los gigantes que habitaban en la tierra y se atemorizaron.

 

¿Qué es un gigante? Un gigante es todo aquello que nos separa de la voluntad de Dios, es todo aquello que trata de apartarnos del camino que Él nos ha enseñado. Es todo aquello que se para entre nosotros y los planes de Dios para nosotros. Es todo aquello que aparenta ser mucho más grande y poderoso que nosotros, más grande que nuestro deseo de servir a Dios. Es todo aquello que es mucho más fuerte que nuestras habilidades y que no podemos enfrentar a solas. Permítanme exponerles dos gigantes responsables de detener, y de destruir la obra de Dios en muchos creyentes, y el crecimiento en la iglesia.

 

Duda, incredulidad: Es el gigante que enfrenta la iglesia hoy en día. Quiero que se fijen bien en un detalle muy importante, cuando estos hombres fueron enviados a reconocer la tierra, ellos no fueron enviados para ver si esta era la tierra o no. Dios sabía que esta era la tierra que Él tenía para este pueblo,  sabía que Él les daría la victoria sobre toda oposición, pero ellos dudaron, ellos no creyeron en la Palabra de Dios. 30Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Caleb creyó sin dudar que Dios les entregara la victoria. Muchos de nosotros hacemos igual que ese pueblo, al vernos confrontados con problemas, al vernos cara a cara con esos gigantes que vienen a robarnos la paz que Dios nos ha dado, dudamos de Su poder. Pero hermanos la realidad del caso es que estos gigantes no existen para robarnos la paz, Dios permite que estos gigantes existan para glorificarse a través de ellos 2Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. (Santiago 1:2-4).

 

El temor: El temor de las ciudades fortificadas, de los habitantes, y de los gigantes fue mucho mayor que la promesa de Dios. Se vieron como "langostas", se vieron inferiores a ellos e insignificantes. Nosotros hacemos igual, en vez de ver los problemas o situaciones como insignificantes en los ojos de Dios, vemos los problemas y situaciones como gigantes que nos causan temor. El temor causa que veamos las cosas completamente opuestas a lo que son, causa que no veamos las bendiciones. El temor no es de Dios 7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. (2 Timoteo 1:7.) Tenemos que reconocer el temor por lo que es, un gigante que quiere alejarnos de Dios, que quiere robarse las bendiciones que Él tiene para nosotros, que quiere desterrarnos y enviarnos a andar nuevamente en el desierto. Pero Dios nos libero y no podemos permitir ser desterrados.

 

CONCLUSIÓN: ¿En qué dirección nos estamos moviendo?  Cuándo examinamos nuestra vida, nuestra iglesia, ¿vemos a los gigantes o vemos el poder de Dios? Cuándo miramos hacia nuestro futuro, ¿estamos en camino hacia la tierra prometida o estamos en camino al desierto? No podemos permitir que nada ni nadie nos desvié o conduzca en dirección opuesta a Dios. Fuimos libertos de la esclavitud, recibimos el regalo más grande que podíamos recibir, recibimos la vida eterna en Cristo Jesús. Hermanos, no podemos permitirle al enemigo que nos desvié de nuestro caminar, o que interrumpa nuestro progreso. Como iglesia tenemos que atacar esas ciudades, derrumbar esas murallas, y enfrentar esos gigantes.