LA IRRACIONALIDAD DE LA FE

 

CITA BÍBLICA: 1Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? (Salmos 27:1).

 

INTRODUCCION: Cuando Dios dice, “CREE” él requiere algo que está completamente más allá de la razón. La fe es totalmente ILOGICA, es IRRAZONABLE. Hebreos dice: 1Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Nos está diciendo, para abreviar, “No hay nada tangible, no hay ninguna evidencia.” Y aún nos pide que creamos. ¿Esto parece ser algo irracional? Como decir; “Acepta esto sin evidencia. Confía en lo invisible.” Ahora mismo, por todo el mundo, multitudes de creyentes están cayendo en desaliento, desanimo, depresiones. El pueblo de Dios está pasando por pruebas, luchas, sufrimientos, confusiones de todo tipo. El hecho es que todos vamos a seguir enfrentando el desaliento en esta vida. Pero yo creo que si nosotros entendemos LA NATURALEZA DE LA FE su naturaleza ilógica e irracional, nosotros podremos encontrar la ayuda que necesitamos para llegar.

 

CONSIDERA LA FE QUE SE LE PIDIO A NOE: Él vivió en una generación hostil, que estaba fuera de control, tiempos de tanta maldad donde la perversidad, la violencia y el asesinato estaban en un desenfreno tal. La condición de los hombres se había vuelto tan horrible que Dios no podía soportarlo más. 6Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. (Génesis 6:6). Finalmente, él dijo, “¡Basta! El hombre está enfocado en auto destruirse. Esto debe terminar.” Él dijo a Noé, 17Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá. 18Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. (Génesis 6:17-18). Así que quiero que construyas un arca, que reúnas en ella todas las especies de animales, de dos en dos. Mientras; Yo daré a los habitantes de la tierra 120 años de misericordia. Entonces yo enviaré una lluvia que no se detendrá por 40 días y noches. Habrá un gran diluvio y eliminará toda cosa viviente.” Dios entonces comenzó a darle a Noé las dimensiones del arca, en gran detalle.

Imagine al contrariado Noé tratando de asimilar esto. Dios enviaría un cataclismo a la tierra. Y todo lo que se le dijo a Noé, simplemente debía aceptarlo por fe, sin recibir ninguna otra dirección por 120 años. Piense en la fe que se requirió de Noé. Se le dio una tarea colosal de construir una gran arca. Y entre tanto, él debía vivir en un mundo violento y peligroso. Él estaba rodeado por gigantes, asesinos, escépticos, todos ellos miraban cada uno de sus pasos. Estoy seguro que ellos se burlaron de Noé mientras él trabajaba tediosamente en el arca a través de los años. Y, estando insensibles en su violencia, ellos probablemente amenazaron con matarle. Pero la fe demandaba que Noé guardara su corazón “con temor”. 7Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. (Hebreos 11:7). Él tenía que seguir creyendo, mientras el mundo entero a su alrededor danzaba, se divertía y se revolcaba en sensualidad.

Que cuadro totalmente ilógico. Es como Dios diciéndole; Debes creer mi Palabra, Noé, te estoy pidiendo que me obedezcas, sin excusas. Si alguna vez comienzas a dudar, o sentirte rendido, debes confiar en lo que te he dicho. Yo no te voy a dar ninguna otra evidencia, solo mi promesa. Debes actuar en ella solamente.” Seguramente a veces, Noé se frustró, exterior e interiormente. ¿Cuántos días habrá pasado desalentado? Cuan a menudo se preguntó “Esto es tan absurdo. ¿Cómo puedo saber que esa era la voz de Dios?” Pero Noé hizo como Dios le dijo. Él siguió confiando en la palabra que se le fue dada, por más de un siglo. Y por esta obediencia, las Escrituras dicen; Noé “fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe”.

LA FE QUE SE LE PIDIO A ABRAHAM: Dios dijo a este hombre; “levántate, sal de tu tierra.” Seguramente Abraham preguntó; Pero. ¿Dónde Señor?” Dios simplemente le habría contestado, “No te lo voy a decir. Solo vete.” Era una demanda totalmente ilógica e irrazonable. Por ejemplo: si tu marido llega a casa un día y dice “Empaca todo, cariño, nos mudamos.” Por supuesto, tu querrías saber por que, o donde, o de que modo. Pero la única respuesta que te ofrece es; “No lo sé. Solo sé que Dios lo dijo.” No hay ninguna rima ni razón en este tipo de demanda. Pero esta es precisamente la ilógica dirección que siguió Abraham, 8Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. (Hebreos 11:8). Abraham levantó a su familia, sin saber dónde iba a terminar. Todo lo que él sabia eran las pocas palabras que Dios le había dado; Yo estaré contigo. Y la Biblia dice lo mismo de él: “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (15:6). Sin embargo, la fe de un hombre se transforma en justicia.

 

CONSIDERA A LOS HIJOS DE ISRAEL: Dios los libró de las garras del Faraón en Egipto, solo para ser cercados frente al Mar Rojo. Los israelitas estaban rodeados por montañas y el ejército de Faraón descendía rápidamente hacia ellos por detrás. Era una situación desesperada. Sus corazones debieron haber saltado cuando oyeron el retumbar de los carros de Faraón y vieron el polvo que levantaban sus caballos. Aunque conocemos el desenlace de esta escena, y no es que mi carne quiera discutir con Dios. ¡No parece justo! Qué situación traumática para esas familias y sus niños. Ellos están atrapados allí, sin balsas ni botes, preguntándose que iban a hacer. Señor, en una noche tu mataste a todos los primogénitos de Egipto. ¿Por qué no mataste a todos estos soldados en el desierto? ¿Cuál es la diferencia si los ahogas o los matas en el desierto? Es irrazonable, con todos esos niños llorando, todos los hombres y mujeres temblando de miedo. Ellos te obedecieron, y tú permites que esto venga sobre ellos. ¿Porque tuvieron que atravesar esto?”  La realidad; Dios los llevó a esta situación. Y la escena entera es totalmente ilógica, absolutamente irrazonable. Dios simplemente esperó que creyeran en la Palabra que él les había dado.

 

Como que nada ha cambiado desde ese entonces. Te pregunto: ¿cuántos de nosotros hubiéramos estado allí temerosos y gritando, como hicieron los israelitas? Si somos honestos, sabemos que es justo así como reaccionamos ahora, en la mayoría de nuestras crisis. ¿No es la condición de nuestro corazón similar a la de ellos? La fe es muy exigente y exige que una vez que oímos la Palabra de Dios, la obedezcamos, sin otra evidencia que nos dirija. No importa cuan grandes puedan ser nuestros obstáculos, cuan imposibles nuestras circunstancias. Debemos creer en su Palabra y actuar en ella, sin más comprobación para seguir. Dios dice; “Mi promesa es todo lo que necesitas.”. Como toda generación anterior, nosotros también nos preguntamos; “Señor, ¿por qué enfrento esta prueba? Está más allá de mi comprensión. No tienen sentido. No hay ninguna explicación para lo que estoy pasando. ¿Por qué está mi alma tan inquieta, tan llena de pruebas?” Así son las exigencias de la fe, totalmente irrazonables a la humanidad. Entonces, ¿cómo contesta el Señor nuestros ruegos? SU PALABRA, SUS PROMESAS. Él no acepta ninguna excusa, ni desobediencia, no importa cuan imposibles parezcan nuestras circunstancias. Así que, descansa en mi Palabra. Créela y obedécela.”

 

Israel “provocó” a Dios diez veces en el desierto. ¿Cuáles fueron estas provocaciones? Fueron diez situaciones en las que enfrentaron grandes pruebas, por que ellos querían algo RAZONABLE. Pararse en algo que pudieran VER, SENTIR Y TOCAR; que por arte de magia apareciera las cosas. Eso no es fe. Vez tras vez, este pueblo fue llevado a circunstancias que parecían imposibles. 11Por tanto, juré en mi ira: No entraran en mi reposo. (Hebreos 3:11). Quizás te has preguntado a veces, como yo lo he hecho; “Señor, ¿por qué todas estas pruebas?” Dios busca simplemente una pequeña medida sobre la cual construir. Tú ves, él quería dar al mundo un testimonio de su fidelidad hacia su pueblo, e Israel sería ese testimonio. Dios estaba diciendo, en esencia: “Cuando yo llevo a mi pueblo a lugares duros, yo espero que ellos actúen en mis promesas. Mi Palabra es vida y testimonio para todo aquel que cree. Esos mismos israelitas que experimentaron la bondad de Dios terminaron muertos en el desierto. ¿Por qué? En cada tiempo de prueba, ellos se quejaban y se endurecían, negándose a creer.

 

¿Y que de ti? ¿Estás en un lugar aterrador ahora, como lo estuvo Israel? ¿Te sientes desesperado, vacío, despojado de todo, angustiado con una lucha que no parece terminar? Tu prueba también pasará. Entonces, ¿qué espera Dios de ti ahora, en medio de esto? Tus amigos pueden decirte; “no llores ni te lamentes. Eso no demuestra fe.” La verdad es que, si tú tienes fe, puedes llorar. Tú no puedes evitar tu dolor. De hecho, hay poder sanador en tus lagrimas. Tu lamento no tiene nada que ver si tú confías o no en la Palabra de Dios. A veces, puedes preguntar: “Señor, ¿qué estoy haciendo mal? ¿Qué pecado cometí? ¿Es esto tu juicio sobre mí?” Puedes incluso sentirte como confrontándolo, llorando; “¿Por qué permitiste que esto pasara? ¿Qué hice yo para que permitieras esto?” Yo te digo, Dios te da tiempo para esas preguntas. Él permite que tu carne tenga esas rabietas. “Tú tienes derecho a todos esos sentimientos, pero no tienes razón para acusarme o dudar de mí. 2Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. (Hebreos 4:2). Verdaderamente, yo te he dado todo lo que necesitas, y tú debes echar mano de esa promesa ahora. Si tú lo haces, mi Palabra será vida para ti, traerá sanidad que es mayor que cualquier medicina, más poderosa que un río de lagrimas.”