EL QUE CAMINA A MI LADO

CITA BIBLICA: LUCAS 1:30-35.

 

INTRODUCCION: Un verdadero amigo es alguien que sabe mucho sobre ti y te quiere tal y como eres. Una verdadera amistad nos habla de lealtad y sinceridad mutua. El buen amigo no anula al otro, sino que lo impulsa, es su compañero y un facilitador de posibilidades. Jesús nuestro fiel amigo dice, Juan 6:37. 37…y al que a mi viene no le echo fuera. Ahora bien, así como buenos amigos hay malos amigos y a los que se les puede identificar fácilmente se meten en tu vida, se gozan de tus fracasos, te critican, te hacen sentir mal parecen vampiros emocionales. Ahora bien…

 

Cuando hablamos del Espíritu Santo, solemos identificarlo con las lenguas, con fuego o tal vez con el poder que nos capacita para hacer algo. El Espíritu Santo es en realidad una persona. Jesús les dijo a sus discípulos. Juan 16:7. 7…Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. Consolador significa “Ayudador” o “Consejero”. Jesús podía estar en diferentes regiones, pero no podía estar en todos lados al mismo tiempo, porque siendo hombre no tenía la facultad de ser Omnipresente Por eso Jesús dijo a sus discípulos,  Mateo 18:20. 20…he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Sabía que el Consolador iba a estar presente.

 

SEÑOR NO SE EQUIVOCÓ AL ELEGIR A MARÍA: Lucas 1:38. 38Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. A causa de su embarazo, iba a sufrir muchos problemas. Que no dijeron de ella: Al recibir esa impartición del señor, estaba poniendo en riesgo su vida, testimonio y reputación. Pero ella soporto los comentarios, el ridículo, sin embargo, era algo que ella anhelaba, de ese poder del altísimo que la iba a cubrir más que cualquier otra cosa. por eso dijo: “he aquí, la sierva del señor ” ella mostro pasión y su rendición fue total, ella no dijo está bien, pero ¿podemos negociar algo que no me afecte tanto? no queremos que el Señor nos cubra, pero no queremos pagar el precio de la consecuencia y por lo cual no nos rendimos a El completamente si no de manera parcial no es así…

 

PARA AMISTAR CON ESPÍRITU SANTO, TENEMOS QUE ESTAR APASIONADOS y ser parte de ese poder que cubrió a María hace 2000 años atrás. ¿Hoy puede suceder lo mismo? En tu vida, tu ministerio, en tus actividades, en los dones. Dios te lo va a impartir, si lo deseas. Hay un manto de poder en tu vida, hay una palabra de DIOS que se tiene que cumplir en tu vida, hay un propósito y un destino que él te señaló. ¡Dale gracias por eso! Esa cobertura, esa presencia del Espíritu Santo es lo que de alguna manera se tiene que manifestar en cada uno de nosotros. Pero tenemos que entender que debemos pasar por esa misma experiencia de decirle: “Señor, he aquí tu siervo”.  “No puede ser a tu manera.” ¡No! Si todo le pertenece a El, nuestra vida le pertenece. Entonces, no importa el costo que tenga que pagar para ser amigo del Espíritu Santo”.

 

1ª. Samuel 22:1-2. 1Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam… 2Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres. David, huyo de las manos de la violencia de Saúl, por envidia, lo corrió y él se escondió en una cueva. En ese lugar, se encontró con unos hombres que estaban en amargura de espíritu; Sentimiento de Frustración, Resentimiento y Tristeza. Pero la amistad y el contacto con un hombre de Dios, los transformó y terminaron siendo hombres valientes y fuertes que vencieron a miles en una solo batalla. Lo que quiero resaltar es que, la influencia y la amistad los cambio. Si lo que estaba en David se impartió y ministró a esos 400 hombres. Cuanto más, si nosotros hacemos una amistad con El Espíritu Santo directo, no nos va a transformar, y a través nuestro a los que viven alrededor de nosotros. El Espíritu Santo está contigo, en ti y a través de ti. Estableciendo un puente de confianza que transformara a muchos.

 

Efesios 1:19-21. 19y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, 20la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 21sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero. La supereminente exceso, superior a lo normal, exagerado grandeza de su poder está en nosotros y esta ¡sobre nosotros! Dios todo lo puso debajo de nuestros pies. El poder de Dios manifestado según Su voluntad, no la nuestra, no nuestro capricho, el poder de Dios actúa a nuestro favor. Por ese poder de Dios, 11Y si el espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Cristo resucitó de los muertos y se sentó a la diestra del Padre. Ese sentarse del Hijo a la diestra de Dios implica tener toda autoridad sobre todo lo que existe, al presente y en el futuro, lo cual implica, autoridad por siempre. Esa autoridad la tiene Cristo y está en nosotros.

 

Éxodo 3:2. 2Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. No tenemos por qué ser gente apagada. Si viniste apagado a este servicio, quiero decirte que Dios te va a volver a encender con una energía que no se va a apagar más, la gente llena del espíritu santo y con energía atrae la bendición. Dios quiere encender el fuego, el poder, la pasión y la energía de Dios, para no apagarte nunca más y cuando te encuentres encendido, se van a acercar a ti, te van a rodear porque va a ver algo sobrenatural en ti. Así como Moisés se acerco y Dios le habló; Dios habla a la gente encendida, que tiene el fuego de Dios. Quita tu calzado. ¡Hoy! voy a encender tu fuego, voy a encender tus metas, voy a encender tus anhelos y vas a volver a brillar otra vez. No es fuego del sol; no es fuego de fósforo; es el fuego de Dios, ¡gloria a Dios

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