UNA FE FUERTE QUE NO SE QUIEBRA ANTE NADA

CITA BIBLICA: Isaías: 42:9. 9He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.

 

INTRODUCCION: Cuando Dios nos creó puso dentro de nosotros la habilidad de crecer, multiplicarnos, expandirnos y de dominar. Él siempre nos está impulsando a lo nuevo. Vemos también que cumplió todo lo que antes anuncio, así cumpliría las cosas en el futuro. Isaías lo dice en otra porción, Isaías 48:3. 3Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad”. Por otra parte, el Señor también dice que nos va a guiar por caminos que no conocemos; es decir, Él no nos va a dejar solos en lo nuevo. Ahora bien, si tú y yo podemos hacer algo nuevo porque tenemos la habilidad de crecer, de multiplicarnos y expandirnos, y si además Dios nos va a tomar de la mano y nos va a guiar, ¿por qué no lo hacemos? ¿Por qué no podemos ir a lo nuevo? Veamos algunos motivos:

 

Porque hemos perdido LEGITIMIDAD: Por sentirnos ilegítimos. A veces sentimos algo dentro de nosotros que nos inhabilita para recibir lo que Dios nos quiere dar. ¿De dónde salió ese concepto? Quizá te prometieron cosas que después no cumplieron. Eso te fue frustrando, y se instaló dentro de ti la idea de que “no me lo merezco”. Aprendiste que la decepción duele, y como no quieres volverte a decepcionar, entonces ya no te entusiasmas con nada, no te arriesgas. Y cuando llegas al Señor piensas que Dios te promete cosas y no te las va a cumplir, te decepcionas con Dios también y entonces te sientes ilegitimo.


EL DESTINO DE MOISÉS ERA SER EL LIBERTADOR DE UN PUEBLO, pero de pronto comete un gran error y mata a un egipcio por defender a un israelita. Entonces huye al desierto donde se dedica a cuidar las ovejas de su suegro. En el desierto estaba seguro, sí, pero allí también estaba su sepultura, porque él no había sido llamado a cuidar ovejas sino a ser un libertador. Tal vez estás en lugares seguros, pero estos pueden ser tu sepulcro. Quizás tus costumbres, tu casa, la ropa que usas terminen siendo el sepulcro de tus sueños que no son las habilidades que Dios puso en ti. A veces hacemos cosas que nos dan seguridad pero que terminan siendo nuestra cárcel y terminan enterrando nuestra vida, dones, capacidades.

 

¿CUÁL ESTA SIENDO TU CÁRCEL Y TU SEPULCRO? Dios esta reclamando tus habilidades, las capacidades que Él te dio, y te va a decir: ¿Qué haces acá? ¡Este no es el lugar que yo diseñé para tu vida! Yo tengo algo nuevo y más grande para ti. Tienes que sentirte legítimo, tienes que sentirte merecedor de las bendiciones de Dios, porque eres su hijo, su heredero, y todo lo que pisen las plantas de tus pies será tuyo.

 

¿Por qué no podemos ir a lo nuevo? porque tenemos una fe débil. La fe débil es una fe enferma. ¿Y qué es la fe enferma? La fe que solo sirve para el “casi” pero nunca para él “lo logré”; por ejemplo: “Casi consigo un novio”, “casi me mudo”, “casi me aumentan el sueldo”, “casi me compro el auto”. Dice La Palabra de Dios que Él nos da una medida de fe a todos. Además de usar esa medida de fe que el Señor nos dio a todos, tenemos el gran desafío de hacerla crecer. La Palabra dice que de acuerdo a nuestra fe será hecho, por lo que nos toca a cada uno de nosotros hacer crecer la medida de fe que nos fue dada.

 

Mateo 15:28. 28Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres... Es maravilloso que el Señor Jesús se pueda asombrar de nuestra fe. “Por esa fe fuerte, que se cumpla lo que quieres”, agregó el Señor. ¡Por tu fe fuerte Dios te va a dar lo que deseas! Y su hija fue sanada desde aquella hora una fe fuerte resiste toda condenación. Pero Jesús le dijo: “No puedo, porque yo Fui enviado para ayudar solamente a las ovejas perdidas de Israel, y tú eres extranjera”. ¿Por qué Jesús hizo esto? Para probar la fe de la mujer. Las cosas en tu vida tal vez estén tardando porque Dios está probando tu fe. Sin embargo, la mujer dijo: “No me importa si me lo merezco o no, no me importa si soy digna o no, a mi no me importa nada, ¡yo quiero ese milagro!”. ¿Es tu fe capaz de dejar de lado tu pasado, tus circunstancias, para decirle así a Dios?


NO RECIBIMOS DEL SEÑOR PORQUE NOS CONDENAMOS: Decimos: “¿Cómo Dios me va a escuchar a mí?”. ¡Tu fe tiene que ser más fuerte que cualquier condenación que venga a tu mente para recibir lo que estás pidiendo! Cuando vas a Él, ¿Quién es Jesús para ti? tu juez castigador o tu abogado defensor. Cuándo vas a orar, ¿hablas con un juez que está sentado en un trono y que te va a castigar o hablas con el abogado que te puso Dios para defenderte? Es tu abogado defensor!

 

Necesitas saber que a Dios le agradan las peleas desiguales, por eso David peleó contra Goliat y lo venció. Tal vez hoy te sientas en desigualdad de condiciones y creas que no vas a poder soportar tu condición de vida. Cuando reconoces la legitimidad  que tienes en Dios, cuando reconoces la fe fuerte que Dios ha establecido en ti, todos los demás problemas que están alrededor molestándote huyen delante de la presencia del Señor así como los Filisteos huyeron, y ya no tienes que orar más, porque diste en el blanco.

 

Tienes que tener UNA FE FRÍA, es una fe que no se conmueve ante nada. Una fe fría no atiende al estado de ánimo de los demás ni está mirando si el amigo cree o si el marido no cree. No te toca a ti luchar contra la incredulidad de los demás, simplemente ten una fe fría, y mientras todos esperan lo peor, tú espera lo mejor de Dios. La promesa de Dios es: “De acuerdo a tu fe te será hecho”, por eso, hacer crecer tu fe, te corresponde a ti. Has crecer tu fe.

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