EL IGNORADO PECADO DE NO SENTIR DOLOR

 

CITA BÍBLICA: LUCAS 19:41-42.


INTRODUCCIÓN: Jesús lloro porque sintió dolor al ver lo que vendría a Jerusalén bajo la culpabilidad de haber rechazado a su Redentor y lo que hubiera podido ser si hubiese aceptado a Aquél que era el único que podía curar su herida y que había venido a salvarla.  Dios aborrece la INDOLENCIA y la TIBIEZA ESPIRITUAL. Si el Señor aborrece a los indolentes es porque la indolencia es un pecado. Una persona indolente no se afecta o conmueve. Flojo, perezoso, insensible, que no siente dolor. Debemos sentir dolor por el mal ajeno, por la maldad del mundo, por el nivel moral en general y aun dentro de la iglesia es casi nulo, sino sentimos algo, un sentimiento, una pena, un dolor, eso es una mala señal. El dolor físico nos anuncia que algo no está funcionando bien en nuestro organismo. Solo los muertos no sienten dolor.

 

La indolencia y el engaño que en nuestro entorno espiritual resultan ser el pecado más recurrente, (periódico, repetido) que parece que cometemos los creyentes, cuando nos corresponde hacer la obra de Dios. PROVERBIOS 28:19. 19 El que labra su tierra se saciará de pan; Mas el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza. La pobreza espiritual en que están sumidas las congregaciones en general es producto de la indolencia de la que padecen sus miembros y aun lo que es mucho más grave, sus líderes, por lo general la indolencia o el engaño han invadido nuestras congregaciones.

 

Lluvias es una iglesia que sirve “Comida a la carta”, donde los contenidos de esa “Carta” están de acuerdo a La Palabra de Dios. ISAIAS 59:4. 4 No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad. Esto suena muy negativo, pero es Palabra de Dios. No podemos, ni debemos estar quietos, ni ser indolentes a la necesidad. La vida de las personas tiene que ser restaurada, los que llevamos esta carga no podemos seguir sufriendo a causa de la indolencia dentro de la obra del Señor. Nosotros tenemos la capacidad de creer, la capacidad de entender, de discernir, de tomar posiciones y NO seguirlo ocultando por el contrario alzarnos con valentía, respaldados por La Palabra y el fuego del Espíritu Santo y pelear contra formas engañosas de llevar la obra de Dios.


Vivimos un tiempo decisivo, y que dentro de las características negativas de este tiempo, Dios está levantando hombres y mujeres en todo el mundo, que no se conforman, no doblan la rodilla ante Baal y buscan retornar a las sendas antiguas, si desde el Pentateuco tenemos la orden de amar al prójimo como a nosotros mismos. LEVITICO 19:18. 18No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová. Faltar a este mandamiento, desobedecerlo es, contrariar a Dios, comportarnos sin dolor ante Dios y ante nuestro prójimo.


Les recuerdo a toda esa generación de líderes en el mundo que en el tiempo en que vivimos, donde faltan los ideales de todo tipo, donde las ansias de poder, y de protagonismo han invadido nuestras congregaciones, el mismo Dios a través de Su Palabra nos recuerda el pecado llamado indolencia, y que Él mismo ha declarado que aborrece a quienes lo practiquen. Estamos en tiempos de indolencia, pero también de restauración, de reformas, como cuando en el tiempo de Josías, se descubre el Rollo de la Torah y se regresa a la Palabra (2ª. Reyes 22) y en ella encontramos que todo Su plan está basado en amor y ese amor tiene que ser trasfundido a nosotros por medio de Él.

 

1ª JUAN 4:7-8. 7Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.  8El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 9En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. Creo en la hermosura de La Palabra, creo que en ella está a nuestra disposición toda la revelación de Dios, creo que si somos suyos, habiendo experimentado el nuevo nacimiento, no podemos practicar el pecado del engaño y la indolencia. Luchemos, contendamos ardientemente en contra de esto, dejemos usar y empleemos la firmeza del evangelio y el amor como defensa. JUDAS 1:3. 3Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.

 
Doy gracias a nuestro Señor que me hace ver los miles que no doblan sus rodillas al pecado, que se amparan en Su amor y están dispuestos a seguir firmes en Él, intentando someternos a Su Palabra y retornando a la antigua senda dada por Él. Que Dios bendiga esta reflexión, que sea de edificación para el que la lea, que pueda ser aplicada para Su gloria.

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