DIOS QUERE UNA NACION DIFERENTE

CITA BIBLICA: SALMOS 128. 1 ¡Qué feliz es el que teme al Señor, todo el que sigue sus caminos!
2Gozarás del fruto de tu trabajo, ¡qué feliz y próspero serás! 3Tu esposa será como una vid fructífera, floreciente en el hogar. Tus hijos serán como vigorosos retoños de olivo alrededor de tu mesa. 4Esa es la bendición del Señor para los que le temen.

 

INTRODUCCION: “SI HAY ARMONÍA EN EL HOGAR, HABRÁ ORDEN EN LA NACIÓN”. Una sociedad se construye a partir de la familia y culturas que no lo cuidan han sufrido las consecuencias de una generación débil y enferma. Dios no creó solo al hombre, también estableció a la familia. Todos los que formamos un hogar soñamos con una familia que pueda parecerse al modelo descrito en el Salmo 128. Anhelamos un hogar donde haya armonía, seguridad, lealtad, riqueza en el amor, servicio, nobleza, alegría y que su verdadero constructor sea el mismo Dios que hizo las estrellas y el universo.

 

EN MEDIO DE LAS DIFICULTADES: cantamos y celebramos porque nos resistimos a dejar que el dolor y la desesperanza nos desanimen. Oramos e intercedemos delante de Dios, CLAMANDO POR NUESTRA NACIÓN, porque la Biblia dice: 2ª. CRONICAS 7:14. “Si se humillare mi pueblo y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. Como país afrontamos una situación difícil y cada vez se ha ido agravando, NO ES FRUTO DE UN DESTINO ADVERSO, sino la consecuencia de haber hecho lo que no debíamos, dejado de hacer lo que debíamos y tolerado lo intolerable. Debemos reconocer que hemos valorado más a los astutos que a los honestos y hay quienes usando su poder político o económico han hecho de la injusticia y la impunidad una institución y han saqueado nuestros recursos. Como consecuencia de haber levantado un altar al ídolo del dinero y la usura, se continúa sacrificando niños, ancianos, familias. Las consecuencias de este pecado han dado lugar a una sociedad en la que se multiplican pobres y excluidos.

 

LA IGLESIA DE HOY TIENE UNA AGENDA QUE NO PUEDE DESATENDER: ISAÍAS 58:12. 12Algunos de ustedes reconstruirán las ruinas desoladas de sus ciudades. Entonces serán conocidos como reconstructores de muros y restauradores de casas. Si algo nos debe distinguir como Cuerpo de Cristo es reconstruir “HOGARES EN RUINAS”. El mandato de Jesús de “ir y hacer discípulos” hoy se contextualiza con “ir y hacer familias discípulas”, ¿Por qué? no somos personas aisladas; formamos parte de una familia, y si aprendemos a ser buenos esposos, buenos padres e hijos respetables, SEREMOS BUENOS CIUDADANOS. ¿Cómo restaurar hogares tan alejados de lo que Dios quiere? Restaurando el valor de la unidad familiar más allá de cómo este compuesta, sanando las heridas producidas por tantas relaciones enfermas y guiando a la familia al orden establecido por Dios, donde los principios y los roles sean adoptados por quienes cumplen de papá o de mamá. 

 

COMO NACION NOS HEMOS ALEJADO DE DIOS: y hemos dejado de lado sus propósitos de bienestar y justicia para todos. Es tiempo de arrepentirnos y plantear seriamente qué clase de sociedad queremos ser, qué clase de país queremos construir. OTRA GUATEMALA ES POSIBLE. Sabemos por nuestra fe, que la transformación de las personas, de las familias y de la sociedad es posible por LA GRACIA Y FORTALEZA QUE VIENEN DE DIOS. Yo los invito a construir una sociedad diferente si verdaderamente nos sentimos responsable, fundada y sostenida en los principios de la paz, justicia y solidaridad. Nos motiva la esperanza de ver nacer a una nueva Guatemala.

 

JESUS CON SU EJEMPLO NOS MUESTRA EL CAMINO: Él nos da la paz y bendice a los pacificadores. NOS ESTREMECE la corrupción, el hambre, la pobreza y la desocupación. La violencia con sus secuelas de muerte ha irrumpido de manera brutal en estos días. SIN JUSTICIA NI VERDAD NO HAY PAZ. No vamos a vencer la Violencia, con más violencia. Jesús dijo: “Bienaventurados los pacificadores”.  NUESTRO MODELO ES JESUCRISTO. Su amor nos llama a la solidaridad y nos convoca a orar y trabajar por la paz. Como pueblo cristiano, con historia de ayuda al prójimo, reconocemos, que debemos multiplicar los esfuerzos con el único objetivo de servir al prójimo. Animamos a la iglesia a poner sus recursos humanos y materiales en favor de los necesitados. Es tiempo de dejar todo tipo de egoísmo, inspirados en Jesús, quien “siendo rico se hizo pobre”. Es tiempo de que nuestras acciones hablen tan fuerte como nuestras palabras.

 

JESUCRISTO DEBE SER NUESTRO MODELO: Él se hizo hombre para restaurar la dignidad del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios. Con Él aprendemos a amar al prójimo, estar al lado del débil y del que sufre. Dios quiere una sociedad con Familias Sanas en la que reine la justicia, no haya que mendigar el derecho y donde haya dignidad humana. Su justicia demanda una igualdad sin discriminaciones ni exclusiones. Igualdad en nuestras leyes, en el acceso a la educación, a la salud, en los esfuerzos económicos, en la distribución de la riqueza y con igualdad espiritual. Sabemos que UNA NACIÓN DIFERENTE SOLO ES POSIBLE si nos arrepentimos de nuestros malos caminos y vivimos de la manera que agrada a Dios.

 

EFESIOS 4:23-26, 28, 31-32. NTV. 23 En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. 24 Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo. 25 Así que dejen de decir mentiras. Digamos siempre la verdad a todos porque nosotros somos miembros de un mismo cuerpo. 26 Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle. No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados, 28 Si eres ladrón, deja de robar. En cambio, usa tus manos en un buen trabajo digno y luego comparte generosamente con los que tienen necesidad. 31 Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta. 32 Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.

 

HAGO UN LLAMADO A LA CONVERSIÓN: al trabajo solidario, al compromiso y a la esperanza. Dios, en su gran amor, se propuso bendecir a todas las familias de la tierra. Para ello envió a Jesucristo quien murió en la cruz para salvarnos y resucitó para darnos vida nueva. Jesús tiene todo poder en el cielo y en la tierra. A él oramos: Señor Jesucristo, queremos que nuestra nación cambie, creemos que por el poder de tu Espíritu nuestra nación puede ser transformada y consagramos nuestro trabajo en la construcción de una nación diferente. Para la gloria de Dios. AMEN

 

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