LA MALDICION DEL DESORDEN

CITA BIBLICA: 1ª. Tesalonicenses 5:12-14. NTV.12Amados hermanos, honren a sus líderes en la obra del Señor. Ellos trabajan arduamente entre ustedes y les dan orientación espiritual. 13Ténganles mucho respeto y de todo corazón demuéstrenles amor por la obra que realizan. Y vivan en paz unos con otros. 14Hermanos, les rogamos que amonesten a los perezosos. Alienten a los tímidos. Cuiden con ternura a los débiles. Sean pacientes con todos.

 

INTRODUCCION: Los garajes no son los únicos que necesitan una buena limpieza, ni tampoco son los más importantes. Todos enfrentamos una tarea difícil; tenemos un revoltijo de cosas, hay que deshacerse de lo malo o redundante, todo lo que este de mas, para hacer espacio para lo bueno y necesario. El estrés y la insatisfacción apuntan a la necesidad de una limpieza espiritual cada día de nuestra vida.

 

LA ACUMULACIÓN Y EL DESORDEN: pueden hacernos perder tiempo y dinero, y a la vez crear tensión innecesaria. Las consecuencias del desorden espiritual son mucho peores. Cuando usted no le hace frente a este desorden, las preocupaciones, pecados, resentimientos y las amarguras que hay en su corazón pueden: Silenciar la voz de Dios. Robarle la alegría. Dañar su testimonio. Atrofiar su crecimiento espiritual. Destruir sus relaciones. Se torna muy importante la limpieza espiritual en su lista de asuntos pendientes, no una vez al año sino todos los días.

 

2ª. Corintios 7:1. 1Queridos amigos, dado que tenemos estas promesas, limpiémonos de todo lo que pueda contaminar nuestro cuerpo o espíritu. Y procuremos alcanzar una completa santidad porque tememos a Dios. Lo bueno es que usted no tiene que salir de ese desorden por sí solo, ni depender de la ayuda de alguien que no entienda sus luchas. El Espíritu Santo puede darle el valor para poner en manos de Dios el caos de su vida. También no significa que usted no tenga que hacer algo al respecto. Dios no es un servicio doméstico que pone en orden nuestra casa por nosotros. El Señor espera que sus hijos participemos en el mantenimiento regular de nuestra vida.

 

Todos queremos una casa limpia y ordenada. Lo que a nosotros no nos gusta es el esfuerzo que eso requiere, desearíamos no tener que hacerlo. Muchos cristianos quieren estar bien con Dios y ser efectivos en el ministerio, pero pocos quieren hacer lo necesario para lograr esos objetivos. Sin embargo, así como limpiar la casa es algo que toda persona puede hacer, mantener su vida espiritual en orden también es posible. Lo único necesario es compromiso y disciplina. Josué 24:14-15. 14Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. 15Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

 

¿Temo al Señor y lo adoro y le sirvo con sinceridad y verdad? ¿He renunciado a los “dioses” que le impiden dar toda su atención a Dios? Se necesita discernimiento en cuanto a lo que debe limpiar de su vida, y también valentía para alejarse de esas cosas. Pida ayuda. En este proceso es posible que necesite la orientación de un pastor o de un amigo de confianza, o del apoyo en oración de seres queridos. Identifique actividades, relaciones, actitudes, e incluso cosas que dificultan su caminar con Dios. Después, confiese esas áreas que no están a la altura de lo mejor que Dios da (1 Juan 1.9), y elimínelas de su vida.

 

Para mantener su vida espiritual en orden, solo necesita compromiso y disciplina. En los próximos días, dedique tiempo para identificar lo que es verdadero, honesto, justo, puro, amable y de buen nombre en su vida y lo que no lo es (vea Fil 4.8). Deténgase a pensar en cómo puede mantener su mente enfocada en las prioridades, y limpie su vida de las otras cosas.

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