SIENDO SEMEJANTES A CRISTO

CITA BIBLICA: JUAN 15:16. 16No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

 

Ustedes no me eligieron a mí, sino yo a ustedes. Debemos estar convencidos que tenemos UN LLAMADO ESPECIFICO, es una honra de parte de Dios,  reunido en un solo propósito y todo don brota de este. Si perdemos este propósito, todos nuestros deseos y pretensiones serán en vano. Jesús lo resume así de simple: somos LLAMADOS Y ESCOGIDOS PARA LLEVAR FRUTO. ¿Cuál es el fruto que debemos llevar? Muchos cristianos sinceros piensan que llevar fruto simplemente significa traer almas a Cristo. Significa algo mucho más grande, el fruto al cual Jesús esta refiriéndose es SER SEMEJANTES A CRISTO. Sencillamente, llevar fruto significa “REFLEJAR la semejanza de Jesús”. Y la frase “mucho fruto” significa “una creciente semejanza de Cristo.”

 

EL PROPOSITO CENTRAL EN LA VIDA: es CRECER cada vez más a la semejanza de Jesús. Tiene que ser el centro a todas Nuestras actividades, relaciones, dones, trabajo, ministerio y testimonio, debe ser el estilo de nuestra vida y fluir de este propósito. Si yo NO SOY semejante a Cristo en mi corazón, si no me estoy convirtiendo notablemente más como El, he perdido el propósito de Dios para mi vida. No importa lo que yo logre para su reino. Si pierdo este solo propósito, he vivido, predicado, trabajado y luchado en vano. NO, el propósito de Dios se cumple en mi SOLO POR LO QUE ME ESTOY CONVIRTIENDO EN EL.

 

El templo en Jerusalén era grandioso, un logro magnifico en la mente de los Discípulos. Ellos llevaron a Jesús en una visita para mostrar su grandeza, el gran gentío que se reunía a diario, todas las actividades religiosas que tomaban lugar allí. Pensaron que Jesús estaría impresionado como ellos. En lugar de eso, Jesús echó un balde de agua fría sobre su entusiasmo. Él les dijo: MATEO 24:2. 2¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. En esencia, “Toda gloria mundanal desaparecerá, el cuerpo será comida para los gusanos, el edificio será un montón de escombros, todo esto que los impresiona lo que parece tan religioso, será rechazado. Sucederá porque esto no revela a Cristo. Esta centrado en el hombre, y revela al hombre.”

 

Los discípulos enfocados en el templo equivocado, templo hecho por los hombres. Su actividad no representaba al Padre. El templo se había convertido en una guarida de ladrones y cambistas.  Jesús re-enfoco la atención de los discípulos sobre EL TEMPLO ESPIRITUAL. Pablo dijo ¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Señor? El hecho es, el Espíritu Santo está en su templo en todo tiempo. Él habita en nuestros cuerpos. Y él está preparado para en llevarnos a su propósito en cualquier momento. Eso significa que DEBEMOS TENER NUESTRA CASA ESPIRITUAL EN ORDEN.

 

 “CASA” no solo significa la iglesia, sino nuestro templo humano también. Yo debo juzgarme a mí mismo, mirar la condición de mi propio templo, antes que pueda juzgar cualquier cosa que vea en la iglesia. Jesús dice, JUAN 15:2 y 6. “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego y arden.” Cualquier cosa en la iglesia que NO SEA UN REFLEJO DE CRISTO sea corrupta o falsa, o no lleva a su pueblo a su semejanza, será tratado. Jesús lo echara fuera. El puede hacer que Ministerios se sequen, las malas acciones se secaran, el incumplimiento, la ausencia de compromiso, la infidelidad, producirá una sequia espiritual y con el tiempo Dios mismo lo descubrirá, los llevara a bancarrota y lo cerrara del todo.

 

Jesús echó fuera la maldad que había allí. Él trajo un látigo y limpió la casa de su Padre. Y echo abajo todos los ministerios corruptos que operaban en ella. Hoy, servimos al mismo Cristo que limpia templos. Y él es fiel para echar fuera toda corrupción en su iglesia, en su tiempo y a su manera. Si él quiere, él puede echar abajo a cada falso profeta de un día para el otro. Por lo tanto, debemos confiar que él se encargara de su iglesia. Nuestra parte es asegurarnos que ninguna mundanalidad entre en nuestro propio templo humano.

 

ROMANOS 8:28. 28Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Es sencillo: “Todas las cosas deben estar obrando para bien en las vidas de aquellos que aman a Dios y andan en sus caminos.” Pero… ¿Por qué? tanto desanimo y pena entre los cristianos, tantos pastores desgastados, cansados y dejando el ministerio, atroz competencia entre ministerios, Iglesias enlodadas en el materialismo y en profundas deudas. Y todo el tiempo la gente ruega por respuestas en sus vidas. ¿Cómo puede ser esta la vida abundante que Pablo dice que debemos disfrutar? Honestamente, parece una vida de miseria. ¿Y esto por qué?

 

Es porque lo tenemos todo al revés. No somos llamados a ser exitosos, a estar libres de problemas, a ser especiales, a “lograrlo.” Estamos perdiendo el único llamado, el único enfoque, que debe ser el centro de nuestras vidas: EL SER FRUCTIFERO EN LA SEMEJANZA DE CRISTO. Ponemos mucha presión sobre nosotros mismos en medio de un mundo competitivo. Pablo dice: ROMANOS 8:29. 29Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Jesús estaba completamente entregado al Padre, Él declaró: “Yo hago lo que mi Padre me dice.” Entonces, debemos seguir el mismo patrón y dirección, tener el mismo centro de interés: “Estoy aquí para mi Señor.” Así que, ¿quieres llevar “mucho fruto”? Yo me hice esa pregunta mientras preparaba este mensaje. Tener una creciente Semejanza a Cristo.

 

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