LA SANGRE OS SERA POR SEÑAL EN LAS CASAS

CITA BIBLICA: Éxodo 12:1-12.

 

El pueblo hebreo había estado 430 años cautivos en Egipto, y ahora, Dios los iba a liberar. El Señor había preparado una ceremonia especial; y esa reunión tiene un significado muy especial en este tiempo. Ahora con este yugo del coronavirus, el cual nos metió a todos en nuestras casas. Dios en ese entonces, mandó a su pueblo a estar en sus casas con sus familias y dio la orden de que no debían salir, ya que su salvación sería no salir de la casa. Esto es profético, porque hoy nosotros tenemos que quedarnos en casa. Lo que estamos viviendo en la actualidad.

 

EGIPTO FUE AZOTADO POR UNA PLAGA DE MUERTE: sobre todos los primogénitos y con esta última, faraón se desesperó y echó a los hebreos de Egipto. Se había endurecido contra Dios como todas las naciones se endurecen contra Dios. Esta plaga del Covid19 ha avergonzado a los sabios del mundo, los ha confundido y turbado.  Se toman medidas pero la salvación está en obedecer y quedarse en casa. ¿Qué nos relata éxodo? Los hebreos tenían que dejar su mentalidad de esclavos para entrar a una mentalidad de libertad. Jesús dijo que sólo la verdad trae libertad a las personas. Juan 8:32: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. 

 

Esto es un paralelo con la libertad que recibimos los que creemos en Jesucristo; los que vivíamos bajo la opresión de un faraón tipo satanás. Era imposible que el pueblo hebreo fuera liberado porque Egipto era una potencia, tenía ejércitos, carros, armas. Habían subyugado naciones enteras. Y el pueblo hebreo no tenía armas, ni ejército, ni gobierno. ¡No tenía nada! ¡El pueblo hebreo salió libre porque Dios lo decretó! No importa qué esté tramando contra ti satanás y sus demonios. Tal vez te quiere hundir con el coronavirus, pero ¡Dios es tu salvador! ¡Dios es tu esperanza! Dios es tu protector, tu amparo y tu fortaleza, es tu sanador y es tu paz; el que te puede dar descanso y decir Salmos 4:8. En paz me acostaré, y así mismo dormiré. 

 

Dios les ordenó que el día 10 de Nisán todas las familias debieran tomar un cordero, sin defecto, macho de un año y que lo debieran apartar. El día 14 de ese mes lo sacrificarían y lo comerían en casa, encerraditos. Dios tomó una señal; Y la sangre os será por señal en las casas… Y dijo: “Yo le voy a mostrar a Egipto que Faraón no es dios; Isis no es dios; ningún dios de ellos sirve para nada; sólo yo soy Dios”. Dios quiere salvarte a ti como salvó al pueblo hebreo en aquella oportunidad.

 

El corona virus es una plaga de mortandad y Dios hoy te anima a creer en la señal de la sangre. La sangre del Cordero que habla el libro de Éxodo hacía referencia al hecho de que Jesús iba a morir en una Pascua y derramaría su sangre. ¡Esa sangre tiene poder! es la sangre del unigénito. Sangre incontaminada; no perece porque la vida de Dios está en la sangre de Jesucristo. Aquellos que creen en Jesús y en el poder de su sangre; su fe en esa sangre sirve de señal para vida eterna. Éxodo 12:13.  13Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad. “Yo veré si crees o no; yo veré si confías en mi o no. Yo veré si tienes paz o estás turbado. Yo veré si le temes más al temor que a mí. Yo veré si crees que la sangre de Cristo tiene poder”, te dice el Señor. 

 

Éxodo 12:16. 16El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer. Fue una celebración de siete días, y la santa convocación no era en el templo. El templo esté vacío y la gente esté en su casa, ha cesado la economía, ha parado la industria y muchos negocios han cerrado temporalmente. ¡Benditos aquellos que confían en Dios porque Él les va a sustentar!  la muerte ha venido a las naciones, pasa por tu casa y mira cuál es tu fe, y en qué has puesto tu confianza y tu esperanza. La muerte pasará, pero pasará por encima de ti, y la muerte no te tocará”. Quédate en casa en paz. ¡No salgas de tu casa! Mientras pasa la plaga por las naciones quédate quieto, quédate quieta.

 

Encontramos un paralelo hoy en día en este relato de Éxodo 12:23. 23Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. ¡No va a entrar en tu casa el heridor para herir! Dios te va a guardar, va a cubrir a tu familia y te va a salvar. Dios pondrá paz en tu corazón y te dará vida eterna. La sangre te será por señal, tienes que tener fe en la Sangre de Jesús. Hay cosas que no tienen explicación; la fe no tiene explicación. No te cuestiones, simplemente cree. La humanidad confía en su sabiduría; en la filosofía y en la ciencia. Tú, confía en los milagros; si hay milagro está Dios.

 

QUIZÁS ES LA PRIMERA VEZ QUE ESCUCHAS ESTO de creer en Cristo y en el poder de su sangre. O quizás ya lo has escuchado. Es tiempo de correr hacia Dios. Vuelve a casa como lo hizo el hijo pródigo; que cuando vio a su padre dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros”. Te dedicaste a hacer con tu vida lo que quisiste pensando que no tiene nada de malo, sin saber lo que Dios tiene planificado en la eternidad para ti. ¡Quedarse en casa es salvarse de la plaga y entrar en los propósitos de Dios!  Abandona tus planes y tus pensamientos. No dejes que tus emociones te gobiernen. Dale a Jesús el señorío de tu vida. No permitas que sean tus planes los que te dirijan; no dejes que tus sentimientos te guíen. Pídele a Dios que se haga cargo del camino que te resta. ¡Cristo viene pronto! 

 

LA SANGRE DEL CORDERO AUN ESTA VIGENTE: Actúa poderosamente para limpiarte de todo pecado y de todo mal; y para darte vida y vida eterna. Viene un tiempo en que será el lloro y el crujir de dientes. Las puertas serán cerradas, y clamarán, pero las puertas no se abrirán. Deseo con todo mi corazón que los propósitos de Dios se apoderen de ti. Corre hoy a los brazos de Jesús. La historia de la pascua es real; tiene miles de años, y te demuestra que los planes de Dios son eternos y se cumplen. Lo que está escrito en la Biblia ha sucedido, está sucediendo y va a suceder.

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