VISION CON ENFOQUE DE REINO

A veces no es fácil ubicarnos en el presente y visualizar el futuro. Nuestro futuro está en la gloria de Dios. Cuando crees en el Señor, puedes proyectarte hacia lo que está por venir. Hay cuatro componentes de la visión de Dios, Poder, Evangelismo, Discipulado Y Compasión. En Hechos de los apóstoles, vemos que Jesús les ordena que no salgan de Jerusalén porque recibirán poder. Así que estos componentes son compromisos determinantes en la visión de Dios.


DIOS QUIERE USARNOS: Dios quiere hacer la tarea con nosotros. Somos hechuras de Dios en Cristo. Efesios 2:10. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Significa que si Él camina, yo también lo hago; no nos detenemos, hablamos y es Él quien habla. El cuerpo de Cristo debe estar siempre en movimiento, no inerte, pasivo, sino vivo, en acción constante.


Tenemos capacidades mentales, creativas para hacer, tenemos capacidades emocionales y espirituales, empresariales y financieras. Dios reclama de nosotros que aprovechemos nuestras capacidades al punto máximo. No podemos detenernos, podemos dar más de nosotros. Ustedes tienen Capacidad, mídanla y evalúenla frente a lo que estás dando, para saber cuánto te falta dar. Tenemos la capacidad de revelar a Cristo. Buscamos revelación de Cristo, pero no buscamos revelar a Cristo, y debemos recibir para dar. El reto de Dios en nuestra vida, es llegar al punto máximo de nuestra capacidad para dar lo que hemos recibido de él.

 

Dios nos usa hasta EL PUNTO MÁXIMO DE NUESTRA DISPONIBILIDAD: Hablo de tiempo, de agenda, y no podemos decir: “Mañana, después…” Date prisa, porque Él está esperando. Que la prioridad en tu agenda sea el aquí y ahora, comprometámonos a hablar de Dios, entonces, la situación mejorará, todo funcionará mejor. Dios requiere hasta el punto máximo de nuestra disponibilidad. Tengo 68 años y mucha gente cuestiona mi capacidad, me cuidan, me dicen: “como puedes hacer tanto…” Pero yo no lo tomo en serio, porque me veo como un niño, y le he dicho a Dios: “Quiero desgastarme por ti, quiero desgastar los años que están por venir, sirviéndote”. ¡demos toda nuestra agenda a Dios!


Dios nos usa al PUNTO MÁXIMO DE NUESTRA PUREZA: ¡Basta ya de ministerio con actitudes impuras! A todos nos corresponde velar por eso. Jamás olvidemos que somos templo del Espíritu Santo. Declaramos un cuerpo de Cristo limpio de incredulidad, declaremos oídos, manos, miradas, intenciones limpias, porque conforme a nuestra justicia, Jehová nos premiará. El cielo espera oír tu voz comprometiéndote a servirlo y amar a tu prójimo. ¡Que este sea el momento de tu renovación, de tu restauración!

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