MUJERES TEMEROSAS DE DIOS

CITA BIBLICA: 2ª. Timoteo 1:5. 5trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

 

Jonatán un muchacho confinado a usar lentes de contacto que, en esa época eran muy caros, como no lo sé pero un día su mama cometió el error de tragarse inconscientemente uno de los lentes. Jonatán se puso furioso al grado que comenzó a gritarle a su madre, esta le responde y se tornó una polémica muy grosera, al final terminan pidiéndose perdón por lo sucedido, pero el Jonatán se quedó sin un lente. Al poco tiempo fue con el oculista y se pone furioso cuando el Dr. le comenta que la vista empeoro, pero lo escucha y luego dice, pero… hay algo bueno, el lente que perdiste ya no lo vas a necesitar, solo tendrás que comprar uno. Todas las cosas ayudan para bien. Puedes cometer errores pero la fe ayuda a encontrar la solución.

 

INTRODUCCION: Estas mujeres temerosas de dios vivieron en una sociedad y época completamente diferentes a la de nosotros. Sin embargo, aprendemos mucho de ellas. Loida y Eunice. Columnas en el templo de Dios. No vivieron en un tiempo de paz, las mujeres no podían ser independientes, tener una carrera, desarrollarse con normalidad. Cristianas judías que vivían bajo el dominio romano, en un tiempo donde judíos y cristianos eran perseguidos, esclavizados y relegados. Pablo las menciona como la madre y la abuela de Timoteo en sus cartas, y escribió específicamente sobre la fe no fingida que vivía en ellas.

 

Esto demuestra que se mantuvieron temerosas de Dios en estos tiempos difíciles y Loida enseñó a su hija Eunice a hacer lo mismo. No sólo demostraron que su fe era sincera a lo largo de los años, también fueron ejemplo personal del temor de Dios y su justicia para Timoteo y esta fidelidad se vio reflejada más tarde en su vida. Esto significa que, las mujeres de hoy día pueden animarse por el éxito de Loida y Eunice con Timoteo, que resultó ser tan excelente y útil como ministro. Como ministro del Señor puedo decir que la Iglesia ha sido favorecida por tener estas enseñanzas que experimentadas tempranamente y como no bendecir a Dios por ello.

 

Hoy en día las Madres enfrentan situaciones completamente diferentes a las de Loida y Eunice, pero lo que cuenta es cómo lo asimilan en su propia situación de vida. Las preocupaciones y presiones allí han estado por toda una vida, pero la pregunta es cómo reaccionan frente a ellas, ante las personas que las rodean, sus seres queridos. Esto les da lugar a testificar de su fe inquebrantable. Para Loida y Eunice no era fácil permanecer temerosas de dios en un tiempo tan difícil. Ustedes mamas también pueden permanecer como tal ante Dios saben ¿Por qué? Para que las personas a su alrededor pueden aprender de su ejemplo día tras día y convertirse en esas columnas del templo de Dios hoy en día, construyendo la iglesia y enseñando a los demás a hacer lo mismo.

 

LA EXPRESIÓN FE NO FINGIDA: puede entenderse como fe genuina en contraste con lo que es artificial, postizo, apariencias y que denota hipocresía. ¿Cómo podemos diferenciar la fe genuina de la fe fingida? Se evidencia en 1.La manera de relacionarnos con Dios. Podemos creer en él, tener temor de él y aun defender su existencia en las discusiones con los incrédulos; pero no podemos decir que somos hijos de Dios cuando lo veo muy de lejos, cuando ni siquiera puedo decirle papito. Un creyente genuino es  el que ha recibido el Espíritu Santo, esa es su identidad y por medio de la cual clama Abba, Padre. Se goza en el hecho de ser un hijo de Dios, y puede reconocer al Espíritu dentro de él, guiándole, consolándole, enseñándole.

 

LA FE FINGIDA O ARTIFICIAL: 2. No produce ningún cambio real en la manera de vivir. La fe fingida hace promesas, intentos, pero ningún cambio de vida real. Como no hay nuevo nacimiento, se trata del mismo hombre viejo que está tratando siempre de corregirse a sí mismo. El creyente genuino, puede comprobar en sí mismo una nueva manera de ver la vida, de ver el mundo. Se da cuenta que el mundo está caminando en el sentido equivocado, pero él sabe que no pertenece al mundo. 3. Habla de dios, pero no de Jesucristo. Hablan de Dios, en sentido general, pero no de Cristo como Dios encarnado. El Señor dijo: Nadie viene el Padre sino por mí, Yo soy el camino. Muchos creen en Dios, oran a Dios, pero no conocen la relación con Jesucristo. Un creyente genuino sabe que por medio de Jesucristo ha conocido a Dios, valora su muerte en la cruz, y su sangre derramada para el perdón de sus pecados.

 

Ahora bien, la fe genuina PROCEDE DE UNA EXPERIENCIA PERSONAL: La fe genuina no se hereda biológicamente, pero sí se puede dar testimonio de ella por medio del ejemplo de los mayores. Una madre genuina no necesita demostrar nada para creer, porque su fe viene de lo alto y está por encima de las opiniones humanas. ¿Cuál es la fe que tienes? Si tienes una fe fingida, no sirve ni servirá para nada en el futuro. Es como un fundamento de arena movediza. Ahora es el tiempo de pedir a Dios y asegurarse de tener una fe genuina.

 

Pablo la describe como “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). Y por esa conexión con Dios, la fe te lleva a conquistar lo inconquistable, a alcanzar lo inalcanzable, para que las obras de Dios sean hechas en ti. Esa fe bíblica te mueve a “conquistar reinos, hacer justicia, alcanzar promesas, tapar bocas de leones, sofocar la violencia del fuego, escapar del filo de la espada, sacar fuerzas de la debilidad, hacerte poderosa en batalla y poner en fuga los ejércitos extranjeros” (vrs. 33, 34). Esa convicción llega cuando cristo mora en sus corazones. Entonces, experimentaran una fe auténtica, una fe tan poderosa que sea de influencia para los hijos y también en las próximas generaciones, como le sucedió a Loida y a su nieto Timoteo. Invitemos hoy a Jesús a nuestra vida, para que recibamos la justicia que nos hace justos, pues “el justo por su fe vivirá” (Habacuc 2:4).

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