DERROTANDO EL VIRUS DEL TEMOR

CITA BIBLICA: ISAIAS 12:2-5. 2He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí. 3Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación. 4Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. 5Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra.

 

INTRODUCCION: Proverbios 8:12. Yo, la sabiduría, habito con la prudencia, y he hallado conocimiento y discreción. La prudencia nos habla de ser sensatos, cautelosos, moderados y es fundamental para combatir el virus del temor. Isaías 40:13-14: 13¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? 14¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia? Cuando el Señor, por su Espíritu, hizo el mundo nada lo dirigió, ni le aconsejó qué hacer o cómo hacerlo. Las naciones, comparadas con Él, son como gota que queda en el balde.

 

Ahora bien, en situaciones como la que estamos atravesando en medio de esta pandemia no solo es la enfermedad la que nos causa temor, sino la economía, el bienestar familiar y muchos otros factores. Cuando tomamos “medidas” para prevenir que empeore la situación estamos haciendo uso de la prudencia. Podemos ver ejemplificado esto al llevar un quinto neumático cuando salimos de viaje o cuando ahorramos en los momentos de crisis. No tomamos medidas de precaución, en lugar de tomar la sabiduría que nos dio Dios para resolver más rápido los problemas. Si a las medidas, le sumamos pensamientos positivos, lograremos estabilizar nuestras emociones en los momentos de incertidumbre.

 

PARA JESÚS NO ES NADA NUEVO: el hecho de que tengamos temores. Él conoce nuestros miedos y no es ajeno a ellos. Lucas 8:50. 50Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.  “No tengas miedo”, es la frase que se repite 365 veces en la Biblia, tiene uno para cada día. Jesús sabía que experimentaríamos situaciones que nos causarían temor, pero no podemos paralizarnos. Debemos permanecer confiados en que él actuará a nuestro favor, así como actuó con Jairo.

 

Cuando nos encontramos en problemas y sentimos que todo va en nuestra contra, como “Pedro” sintió miedo y se estaba hundiendo y le grito al Señor… ¡Sálvame Señor! ¿Y nosotros qué hacemos? Clamamos a Dios y vamos fuerte con El preguntando qué está pasando, te has olvidado de mí, entonces pensamos, donde está mi fe, será que tengo poca fe. Pero en nuestra desesperación entendemos que Él es el único que puede salvarnos, que puede rescatarnos. No se trata de cuan poca fe tengamos, se trata cuán grande es nuestro Dios.

 

Salmos 23:3-4: 3Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. 4Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aunque David caminaba en medio de una circunstancia adversa, él no temía mal alguno porque confiaba en que Dios estaba a su lado. Cuando nos rodean situaciones que nos causan temor debemos tener la seguridad de que el Señor nos acompaña. Tenemos que tomar la decisión de actuar confiados en Dios y no temerosos de lo que sucede a nuestro alrededor. No podemos quedarnos mirando cómo pasan los días, siguiendo el sistema de este mundo, no te conformes, se un valiente, no te detengas ante las adversidades.

 

NO PONGAS TU CONFIANZA EN LAS COSAS QUE PERECEN: en las cosas de este mundo, que solo te roban la paz, absorben tu vida y te desgastan. Jesús te ofrece una vida plena en él, y aunque pasemos por dificultades, El estará a nuestro lado para ayudarnos. Isaías 43:1-2: 1…No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. 2Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

 

Nuestras acciones están siendo motivadas por la incertidumbre de lo que viene: 2ª. Timoteo 1:7. NTV. 7Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez sino de poder, amor y autodisciplina. Como cristianos tenemos el deber de llevar paz, fe y esperanza a las personas que nos rodean. Pablo da gracias a Dios por la fe de Timoteo por la fe que hubo en su abuela Loida y luego en su madre Eunice. Le impone manos y le aconseja a Timoteo que avive el fuego del don de Dios que hay en Él. Nosotros con nuestra actitud podemos apagar o podemos avivar el fuego que hay en nosotros, es un don de Dios un regalo que podemos aceptar y avivar o apagar.

 

Hoy es nuestra oportunidad de manifestarle a Dios lo que pensamos, sentimos y creemos: Lo que sale de nuestra boca es lo que combate el virus de temor. No debemos temer ningún mal porque Él nos protege. Salmos 91:2-6: 2Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. 3Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. 4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. 5No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, 6Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. Alineemos nuestras palabras a la confianza que tenemos y no al temor que provocan las circunstancias. Nuestras palabras pueden provocar que nuestro Padre se manifieste de forma sobrenatural incluso en las situaciones adversas. Hay un momento en que la fe nos sirve para avanzar, pero otro en que podemos utilizarla como escudo para defendernos. La fe en Dios sostendrá nuestra economía, salud y familia. ¡El Señor está con nosotros, no debemos temer!

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