LA PALABRA QUE ENCIENDE TU MENTE

CITA BIBLICA: LUCAS 5:1-6.

 

INTRODUCCION: Dice la Biblia que el gentío se agolpaba (aglomerarse) sobre Él en ese lago para oír palabra de Dios. Quiero hacer énfasis en el término “palabra”, también quiero reiterar que viene un tiempo de apostasía, 2ª. Tesalonicenses 2:3. 3Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía. Apostatar negar la fe que una vez se tuvo. La palabra de Dios no se trata de papel y tinta sino es la palabra de Dios y es para todos los tiempos, es viva, sigue vigente y tiene el mismo poder. A la gente le sucedía algo especial cuando Jesús hablaba, y Él hablaba como con autoridad, con poder, no como los religiosos, cuando hablaba, algo se manifestaba. Por eso se agolpaban para oír palabra de Dios.

 

REGRESARON LOS PESCADORES SIN HABER PESCADO NADA: Frustrados, cansados y con ganas de irse a dormir, Jesús les sale con que boguen mar adentro y echen las redes para pescar. Algo pasó por la cabeza de Pedro, el conocía de pesca, no tan fácilmente podía haberse dejado manipular por lo que Jesús le dijo, aunque el vio la autoridad de Jesús y no como los religiosos hablaban.

 

La gente se agolpaba para escuchar a Jesús porque sus palabras impartían vida: Entonces surgía un ánimo especial mientras el Señor hablaba y la fe crecía, ya que la fe viene por el oír y el oír de la palabra de Dios. Si hay duda en tu vida te está faltando palabra de Dios; Su palabra genera fe y la fe no es duda sino certeza. Si sientes angustia y temor te está faltando palabra de Dios y su palabra no genera angustia ni temor, sino que los destruye. La palabra de Dios te convierte en una persona de fe que vive confiadamente, es poderosa, tiene la capacidad de separar lo que es del alma y lo que es del espíritu. Tú necesitas saber discernir entre lo que es de tu alma y del espíritu. Muchas veces tomamos decisiones en base a ideas personales, pensamientos y sentimientos Y no hay poder en eso. ¡Hay poder en la palabra de Dios!

 

LA PALABRA DE DIOS CAMBIA TU VIDA: Jesús te está hablando y te está dando la misma palabra que le dio a Pedro: “Boga mar adentro, y echa tus redes para pescar” y esa palabra es tan viva como en ese tiempo. ¿Qué te quiere decir Dios? ¡Qué vas a tener una gran pesca! Y no solo se trata de pescar, tu pesca puede ser en otras esferas y es echar tus redes para obtener la gran bendición. Bogar significa dejar la playa y entrar a mar abierto, nos encontramos en la orilla de la vida y no pasamos de allí, debemos renunciar a seguir allí. Es en las profundidades donde podemos encontrar no solo la comunión íntima con Dios sino saborear de los triunfos que quiere darnos. Pedro decidió renunciar a lo que él sabe, decide renunciar a su experiencia en cuanto a la pesca y a su manera de ver las cosas; y en un instante producido por Dios dentro de su mente y de su corazón, él decide decirle a Jesús: 5…más en tu palabra echaré la red. ¡Y el milagro sucedió!

 

Fue tan grandiosa esa pesca que Pedro cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”. Igual que Isaías. Isaías 6:5. 5…¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios. ¿Cómo le entró tal convicción a Pedro de que era un pecador si Jesús sólo le habló de pescar. ¿Qué pasó en la mente de Pedro? La palabra que le dio no tenía ninguna relación con el perdón de pecados, pero lo hace temblar. Reconoce ser hombre, ser pecador y ser humilde porque se confiesa pecador y se da cuenta que está frente a alguien especial y que la pesca que había logrado fue sobrenatural. Ese día Jesús le dijo; 10…No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Ese día Pedro decide dejar de ser pescador, algo sucedió en la mente de Pedro.

 

Sólo la palabra de Dios puede abrir ventanas eternas y te hace entrar en una dimensión sobrenatural para que tú camines en ella. Hoy eres desafiado con esta palabra, que te demanda en que no te fundamentes en tus conocimientos, tus pensamientos, en tu historia de vida ni en tus estrategias; y en esas cosas que has acumulado del pasado que son tus experiencias. ¡Tus experiencias no sirven! Cuando Dios te da una palabra que enciende tu mente y tu corazón, Él produce dentro de ti una nueva visión. Sus caminos y sus pensamientos son muy altos. Isaías 55:9.  9Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. La palabra de Dios te saca de la dimensión natural y te lleva a una nueva dimensión que tú no conoces.

 

ENFATIZO en la palabra de Dios porque… vienen días en que habrá creyentes que negarán la fe; que retrocederán por causa de sus temores y de sus dudas. Serán exprimidos como lo fue Jesús en el Getsemaní y abandonaran lo que fue su creencia así como sus discípulos lo abandonaron. ¡Vivimos ya la apostasía! ¡Esto es preocupante! Pero, no hay lugar más seguro, estable y firme que la palabra de Dios. El fracaso de muchos creyentes es haber tomado “Livianamente la palabra”. Y a pesar de la palabra que recibieron han seguido viviendo igual. Pedro nunca más pudo seguir siendo el mismo. Ese día algo detonó dentro de él lo que Jesús le dijo: “ahora serás pescador de hombres”. Jesús le cambió el oficio porque tenía diseñado para él un camino más alto; el Señor le dio a conocer sus pensamientos y lo hizo caminar en sus caminos.

 

CONCLUSIÓN: Cansados de vivir siempre lo mismo y con los mismos resultados, tu vida no da el fruto que se supone que debiera dar. Vienen días difíciles, todo está muy revuelto. El Señor quiere hacer algo nuevo en tu vida y te pide que le des entrada a esta palabra; y tu vida va a cambiar desde hoy y hasta el final como cambió la vida de Pedro. Muchos cristianos necesitan un cambio en sus vidas; son buenos pero que carecen de poder. No pueden manifestar al mundo las virtudes de aquel que les sacó de las tinieblas a su luz admirable. ¡Dios no quiere que sigas viviendo igual! Pero tú tienes que decirle a Jesús como Pedro: “Señor en tu palabra echaré la red”. Tú sabes a qué debes renunciar para hacer la voluntad de Dios. Sabes que no has querido soltar algunas cosas que te atan y vives aferrado a los que más amas, pero no conoces lo que Dios quiere.

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