RECIBIENDO MISERICORDIA

CITA BÍBLICA: JEREMÍAS 29: 11-14.

 

INTRODUCCION: A mediados del siglo veinte, en la ciudad de Bangkok, Tailandia, el gobierno quería construir una gran carretera que pasara a través de un pueblo. Pero en la ruta de esta carretera que se había planeado, estaba un monasterio budista por lo que tenían que reubicar el monasterio junto con una estatua muy pesada de un Buda que media tres metros de altura. Usando una grúa, los trabajadores del gobierno movieron el monasterio sección por sección. Cuando transportaron la estatua, el barro que contenía comenzó a quebrarse y a caerse. La gente tenía miedo por ser un símbolo religioso para ellos y no querían que se destruyese. A medida que la movían, más barro se caía de ella. De repente se asombraron al observar que algo inesperado se estaba revelando: la estatua estaba hecha de oro puro por debajo del barro. Antes de moverla valdría quizá cincuenta mil dólares, hoy en día ese Buda vale millones de dólares y por su historia es visitado por cientos de miles de gentes cada año.

 

Muchos de nosotros estamos viviendo como vasos de barro, cuando en realidad somos de oro puro por dentro. Nuestras vidas no reflejan quienes somos realmente o aquello que podemos llegar a ser. La falta de propósito, potencial y capacidad no realizado se vuelve una epidemia de pobreza en el mundo. Ese oro de cada quien, está esperando ser revelado. El oro es el sueño, el talento, la capacidad y el deseo que tenemos o que tuvimos algún día para nuestra vida. Aquello que siempre hemos deseado hacer, es el deseo de nuestro corazón. Ese sueño anhelado que quisiéramos convertir en una realidad.

 

Romanos 12:3. 3Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Dios nos dio a todos una medida de fe. Debemos usarla. La fe la podemos usar para cosas buenas o malas. Algunos no creen que la fe exista para lo malo. Yo tampoco creo que Dios nos haya dado pulmones para fumar. Yo no creo que Dios te haya dado el hígado para llenarlo de alcohol y destruirlo. Es decir, Dios nos da las cosas, y nosotros decidimos para qué las usamos. Dios te da las bendiciones, solo tu sabrás como usarlas.

 

SI NO TIENES GRANDES SUEÑOS: no puedes pedir que Dios haga grandes cosas. Dios va a hacer cosas tan grandes como grandes sean nuestros sueños. Nadie que esté en cautiverio puede soñar. ¿Qué puede soñar una persona en prisión? Quizá sea salir, y salir antes si se puede. Pero ellos antes de estar en la prisión, fueron cautivos de algo más. Ellos fueron cautivos de mal genio, arrebatos, enojo, drogas o rebelión. Quizá no estás en prisión, o nunca has estado en prisión, pero hay mucha gente que esta cautiva por: mal genio, mal carácter, pleitos con tu familia, tu conyugue, amenazas constantes y te han llevado a la prisión, estás en cautiverio. No puedes tener sueños grandes para tu familia. Lo que tienes es una pesadilla de la cual quieres despertar todos los días.

 

Juan 5:5-9. La historia de este hombre se remonta a casi cuatro décadas, en que sólo conocía el olvido y la orfandad, frustración. 38 años buscando y regresando. No sé si podemos calibrar lo que eso significa, a menos que hayamos estado un largo tiempo esperando lo que nunca llegó. Cuando el ángel descendía para tocar las aguas y volverlas salutíferas, otros se le adelantaban; cuando él llegaba, ya era tarde. Las aguas habían perdido el poder y eran aguas comunes, como las de todos los días. El difícil impulso esperanzador se tornaba en impotencia.

 

¿CUANTAS COSAS SUCEDEN EN 38 AÑOS? Muchas personas ya nacieron en esos años. Vidas enteras vivieron, sufrieron y murieron pletóricas de fuerza; y algunos no cumplieron su tiempo y propósito. Todas las esperanzas que alguna vez hubo se fueron, y dejaron vacío el corazón. Algunos han llegado a tal edad en la que ya no esperan nada. Las fuerzas hace rato ya se agotaron. La mirada ya se cansó de buscar, y ya no ve más allá del espacio necesario, para dar un próximo paso. Por eso, cuando Jesús que se acerca, le dice: ¿Quieres ser sano? la pregunta debió sonar casi hiriente. Y la explicación que da (no fue un rotundo sí), revela toda la profunda hondura de su desesperanza. El Señor no duda en sanarlo. Se echa a los hombros el dolor de este hombre, como también las furias de los religiosos ciegos. A uno y a los otros deberá cargarlos, pues nada podría impedir su larga tarea bienhechora.

 

SI USTED SE DA CUENTA: nada puede hacer un hombre tras 38 años de postración, salvo recibir misericordia. Cualquier cosa que usted le pida no podrá hacer, sino recibir. Si el Señor no se acerca, usted no podrá ir a él y si usted no puede llegar a él, no podrá ser sanado. ¿Cómo? Hay una distancia entre usted y Dios, que usted no puede salvar. Hay una limitación que no se puede superar.  Pero llega el día en que el señor se acerca, y le habla al corazón. Usted puede oír su voz y sentir que el día de su redención ha llegado. Pese a que resulta casi increíble, ahí está, pronto a socorrerlo. Sus músculos entumecidos, agarrotados, reciben luz como de un potente sol, y se calientan. Las articulaciones se tornan flexibles y puede caminar. En tanto tiempo nunca lo aprendió a hacer, pero ahí está, caminando.

 

Jeremías 17:7-8. 7Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 8Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. Es increíble, pero tú puedes caminar con Dios ahora, libre, sin impedimento, y con ánimo renovado. Todo lo que estaba apagado se enciende; lo que estaba muerto, resucita. Dios le sonríe de nuevo. Dios nunca estuvo ausente, usted quizá estuvo lejos. Por eso Señor dijo al paralítico: "Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor".

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