COLOCANDO MIS BIENES EN LAS MANOS DE DIOS

CITA BIBLICA: Proverbios 10: 22.

 

INTRODUCCION: Dios quiere que tengamos riquezas, pero Él quiere que nosotros las conquistemos o las podamos generar. Dios concedió muchas riquezas y territorio principalmente en los reinados de David y Jonatan. El Rey David hizo las riquezas a través de fuertes guerras y peleas. Así como Dios estableció un Pacto don David a lo cual el Rey creyó, debemos creer que Dios tiene un pacto con nosotros. A la vez tenemos que reconocer que el Señorío de Dios esta sobre todos nuestros bienes, pues todo lo que tenemos le pertenece a El. Rendir nuestros bienes al Señor, traerá no solo satisfacción sino la bendición de disfrutarlos.

 

LA BENDICION DE LA VERDADERA SATISFACCION: Hay riquezas que son para sufrimiento:

Riquezas mal habidas: 1¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. 2Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. 3Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros. (Santiago 5: 1-3). Riquezas podridas, robos, estafas, engaños, avaricia y explotación. Nos habla de cosas que son corruptibles y el resultado son las miserias que esperan a estas personas, tanto en lo material como en lo espiritual. Duraran poco lo que han acumulado, ya que son los últimos días y por el otro lado pues tendrán que rendir cuentas de la forma en que se han conducido.

Riquezas fugaces: 19y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 20Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? (Lucas 12: 19-20). Las riquezas que vemos desde un concepto terrenal, son riquezas que sabemos que se quedan en la tierra. El hombre de la historia de Jesús murió antes de que pudiera empezar a usar lo almacenado en sus graneros. Planear para nuestra jubilación, preparándonos para vivir antes de morir, es sabio, pero pasar por alto la vida después de la muerte es desastroso. Si acumula tesoros solo para su enriquecimiento, sin preocuparse en ayudar a los demás, irá a la eternidad con las manos vacías. Jesús nos desafía a pensar más allá de las metas terrenales y usar lo que tenemos para el Reino de Dios. Fe, servicio y obediencia son el camino para comenzar a ser ricos en Dios.  “..La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”.

Riquezas para mal: 13Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueños para su mal; 14las cuales se pierden en malas ocupaciones, y a los hijos que engendraron, nada les queda en la mano. (Eclesiastés 5:13-14).  Invertir en negocios, empresas y en bancos que puedan caer en una bancarrota, en algunos casos, negocios ilícitos que financieramente permitan una quiebra y un cambio en el nivel financiero al cual se esta acostumbrado es doloroso y no quedar nada para los herederos y por tanto, resulta mas doloroso.

Las riquezas de Dios traen verdadera satisfacción: 19Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios. (Eclesiastés 5: 19). Dios nos da las riquezas y la bendición de disfrutarlas.  La vida es un don de Dios y don de Dios, son todos los días de la vida que vivimos. Como no vamos agradecer  y disfrutar alegremente, si todo viene de la mano de Dios. Con esto estamos dando honor y gloria al dador como respuesta a ese don, actuamos generosamente y sacamos el mejor provecho de la vida y que se puede sacar, honestamente.

LA BENDICIÓN DEL CUIDADO AMOROSO:

Si reconozco que Dios es Señor y dueño de todos los bienes que yo tengo, El promete guardarlos de todo daño  o ataque, venga de donde venga.

El mejor banco: 19No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. (Mateo 6: 19-21). La Palabra nos previene que no hagamos de las cosas que se ven, que son temporales, nuestras mejores cosas, nuestro Tesoro de donde podamos obtener nuestra felicidad. Siempre hay algo ante los ojos del corazón que es considerado como la mejor cosa en el mundo. Dios no nos quiere privar de nuestro tesoro, sino más bien enseñarnos a escogerlo. Pagar el Diezmo significa hacer tesoros en el cielo pero también vamos a lograrlo con cualquier acto de obediencia a Dios. Cuando damos a la obra de Dios estamos invirtiendo en el cielo, pero nuestra intención debería ser buscar el cumplimiento de los propósitos de Dios en todo lo que hacemos, no solo en lo que hacemos con nuestro dinero.

El mejor seguro médico: 26y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. (Éxodo 15: 26).

 

La mejor empresa de seguridad: 11Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. (Malaquías 3: 11). El pueblo desobedeció a Dios robándole los diezmos y las ofrendas en esos días. En realidad, cuando el pueblo de Dios no es fiel en sus ofrendas, no sólo le roban a Dios, sino que se roban a sí mismos. Juzgan mal a Dios en el; ¡Dad y se os dará!. (Lucas 6.38). Entonces Dios cerró la lluvia y arruinó las cosechas debido al egoísmo de su pueblo. Diezmar, no es regatear con Dios; sino que Dios promete bendecir y cuidar a quienes son fieles en su mayordomía. No cabe la menor duda del impacto ecológico que Dios proporciona a una persona que se a convertido genuinamente al Señor y no solo esto,  Cuando damos, debemos recordar que las bendiciones que Dios promete no siempre son materiales y quizá no las experimentemos aquí en la tierra, pero con seguridad las recibiremos en nuestra vida futura con Él.

 

UN EJEMPLO: 9Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? 10¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. 11Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. 12Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová. (Job 1: 10). Dios reprende por nosotros al devorador.

 

LA BENDICIÓN DE LA PROVISIÓN ABUNDANTE:

Si reconozco que Dios es Señor y dueño de todos los bienes que yo tengo, El promete hacerse cargo de todas mis necesidades.

 

“Los 2 todos de la provisión de Dios”.

Todas las cosas: 19Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4: 19). Podemos confiar en que Dios suplirá siempre nuestras necesidades. Él nos proveerá todo lo que necesitemos en esta tierra, aun el valor para enfrentar la muerte como lo hizo Pablo. Él proveerá todo cuanto necesitemos en el cielo. Sin embargo, debemos recordar la diferencia entre nuestros deseos y nuestras necesidades. La mayoría de la gente quiere sentirse bien evitando el dolor y la incomodidad. Puede que no recibamos todo lo que deseamos. Al confiar en Cristo, nuestras actitudes y apetitos pueden cambiar de desear todo a aceptar su provisión y poder para vivir por Él.

 

Todo el tiempo: 25Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan. (Salmo 37: 25). El salmista David nos da a conocer de no haber visto ninguna persona piadosa y por tanto honesta y trabajadora que se viese reducida a la extrema necesidad. Esto nos dice que Dios no nos abandonara, sino que nos protegerá amorosamente en nuestras dificultades y estrecheces.

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