Aprendiendo a Recibir Nuestra Bendición

 

CITA BIBLICA: 2 Reyes 4:1-6.

 

 

INTRODUCCION. Si hay algo que como cristianos anhelamos es poder recibir la bendición de Dios en nuestra vida, disfrutar de la prosperidad, la paz, la salud, el gozo que Su Palabra nos enseña. Cuando Cristo vino a nuestra vida, El ha deseado involucrarse en el todo de nuestra vida, no solamente quiere transformar nuestro interior, sino también nuestro exterior. El quiere mejorar nuestra calidad de vida, El quiere que vivamos mejor que cuando estábamos lejos de Él, quiere que nuestros hijos estén mejor, que las finanzas estén mejor. La Biblia nos habla de una mujer endeudada, sin oportunidad pues era viuda, una mujer afligida, tal como muchos de nosotros vinimos al Señor; endeudados, afligidos, abandonados, sin esperanza. En su búsqueda por mejorar su condición familiar encontramos dos grandes verdades espirituales para aprender a recibir las bendiciones que Dios quiere darnos.

 

PRIMERA VERDAD. Para recibir la bendición de Dios, debemos estar preparados para recibirla, 2ª. Reyes 4:3. 3El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Eliseo dijo algo que quizás dejo a esta mujer un poco confundida, ¿Por qué? porque ella ya estaba endeudada, no podía pagar y a punto de perder sus dos hijos y ahora, aparentemente como pedirle que se endeudara más. No tenía sentido. Si meditamos, Eliseo no le estaba pidiendo que fuese a los acreedores a pedir prestado, lo que él le dijo era que mira a tu alrededor y que usara los recursos que Dios le había provisto. Lo que trataba de decirle es, busca y pide prestado a los que pueden hacerlo sin ningún interés. Estaba tan afligida con todo lo que le estaba sucediendo, no podía ver todo lo que Dios le había provisto.  ¿De qué les hablo? Tenía vecinos y familiares que podían ayudarle. En tiempos de gran necesidad y aflicción, una buena amistad y/o un familiar que nos ame, son mucho más valiosos que todo el dinero en el mundo.  Pero cuando nuestra fe falla nos confundimos en las dificultades, el diablo ciega esta gran verdad en nuestra vida para hacer su fechoría. Lo único que le quedaba en casa era una vasija de aceite. El milagro consiste en convertir esa humilde porción en plenitud, no sólo para la sobrevivencia sino para la vida total.

 

SEGUNDA VERDAD. Para que la bendición de Dios fluya en nuestra vida depende de nosotros no de Dios, 2ª. Reyes 4:6. 6Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. Nuestra fe, nuestra vida condicionan la bendición y la prosperidad que Dios quiere derramar sobre nosotros. De una simple vasija de aceite ella lleno muchas vasijas vacías.  Esto es exactamente lo que sucede cuando le cerramos la puerta al mundo y le abrimos nuestro corazón a Dios.  Esto es lo que sucede cuando seguimos lo que Dios nos dice, cuando decidimos confiar en El. Dios siempre suplirá nuestras necesidades y proveerá en toda ocasión, se manifestara en nuestra vida su gloria y poder, derrotara todo dolor y angustia; su gloria y su poder, derrotara toda dificultad o situación. ¿Qué pasos me preparan para recibir la bendición de Dios?

 

COMENZAR A DAR. 2ª. Corintios 9:7-8. 7Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. 8Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra. Es necesario saber que muchas cosas en el cristianismo son al contrario del mundo, son una paradoja, una idea extraña o irracional que se opone al sentido común y a la opinión general. Aunque la gente del mundo no lo entienda, en Cristo para recibir debemos de dar primero. Yo no puedo esperar recibir algo en mi vida si no he dado nada de mi vida.

 

Dios ama al dador alegre, pero esa acción de dar tiene su fruto; Vs. 8 a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente… sin escases, sin miseria. Una persona que  da a la fuerza, es una persona ingrata. En cambio, una persona que da con  alegría, es una persona agradecida con lo que Dios le ha dado y que tiene fe en que Dios va a seguir proveyendo. Tenemos que saber que el dar nos pone en condición para recibir, lastimosamente muchos de nosotros nos ponemos solamente en la condición de recibir pero no hemos sembrado nada en Cristo. ¿Qué otro paso me preparan para recibir la bendición de Dios?

 

PREGUNTARME CUANTO QUIERO RECIBIR. 2ª. Corintios 9:6. 6Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. PROPORCION. Mi cosecha es directamente proporcional a mi siembra, si yo siembro poco, cosechare poco, si yo siembro mucho igualmente cosechare mucho. Pero debemos saber que lo poco o lo mucho no depende de la cantidad que damos sino de nuestra capacidad de dar. Lucas 21:1-4. En cuanto los ricos echaban sus ofrendas en el arca, una viuda pobre, echo dos blancas, a los ojos de Jesús, la viuda echo más que todos. La tacañería limita la bendición pero la generosidad, libera nuestra bendición, no hablamos solamente de dinero sino lo que le damos al Señor en tiempo, en servicio. ¿Qué otro paso me preparan para recibir la bendición de Dios?

 

PEDIR A DIOS SABIDIURIA PARA ADMINISTRAR LAS BENDICIONES. Santiago 1:5. 5Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Uno de los grandes problemas como cristianos es que no sabemos manejar el exito de Dios en nuestra vida. Lo medimos en base a como el mundo lo mide. El éxito en Dios es muy diferente y se mide en base a nuestro esfuerzo, valentía y obediencia. Un bendito exitoso es aquel que también medita en la Palabra de día y de noche y hace conforme a lo que en ella está escrito. Las personas están tan acostumbradas a vivir limitados, tan acostumbrados a no tener, a estar en escases que cuando el Señor abre las ventanas de los cielos sobre nuestra vida no sabemos manejar la bendición. Si queremos disfrutar la bendición y la prosperidad de Dios en nuestra vida comencemos desde hoy a pedirle a Él, sabiduría para saber administrar todo lo que El nos da.

 

¿Sabiduría para qué? Para no olvidar de donde viene nuestra bendición. Deuteronomio 8:11-14.  11Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, 13y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre. Son instrucciones acerca del deber en una situación próspera y nos arman contra las tentaciones que vengan de una situación próspera, tentación del orgullo, de olvidarse de Dios y del pensamiento carnal. Siempre recordemos quien es nuestro Benefactor y dar gracias en todo. Cuando manifestemos una total dependencia en el Señor, estaremos dando el primer paso en el descubrimiento del éxito. Confiar en Él es obedecerle, y obedecerle es ser bendecido.

 

 

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