Administrando la Bendición para mi Hogar

 

CITA BIBLICA: Lucas 19:5-9.

 

INTRODUCCIÓN: Somos administradores de la bendición de Dios a favor de otros, y es en nuestro  propio seno familiar, donde tenemos que administrar y proteger a los nuestros. Hoy es necesario que pose yo en tu casa, esto fue lo que Jesús le dijo a Zaqueo y sin lugar a dudas esta es la realidad, que necesitamos a Jesús en el hogar. Un hogar sin Jesús, es un hogar que no vive en bendición, y por lo tanto va a la deriva y todo es un caos. Sin nosotros queremos administrar bien nuestro hogar y que haya bendición, necesitamos que Jesús entre en el hogar:

 

JAIRO FUE UN BUEN ADMINISTRADOR DE SU HOGAR. Lucas 8:40-42. 40Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban. 41Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; 42porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo. Y mientras iba, la multitud le oprimía. Jairo reconoció un problema familiar. Reconoció que su hija estaba enferma. Muchas veces no reconocemos que algo está enfermo en el hogar, preferimos dejar que pase el tiempo, vivir de fachada, pero: ¿Qué es lo que se está muriendo en nuestro hogar? Es la comunicación, la comprensión, es la santidad ¿Qué es? Jairo rogó que entrase en su hogar, no fue autosuficiente, dejó a un lado su posición, se postró a Jesús y le rogó que entrase. ¿Cuántos somos autosuficientes? Jairo perseveró y confió en Jesús, aun cuando le vinieron noticas de que su hija había muerto, el no temió y creyó. ¿Cómo hubieras reaccionado tú al ver a Jesús entretenerse con otra persona? ¿Perseveras y confías?

 

Jairo dio libertad a Jesús para que obrara en su hogar. Muchas veces Jesús no puede hacer milagros porque no le dejamos obrar. Jesús echó a sus amigos, porque se burlaban de Su Palabra y Jairo no le reprochó porque quería la bendición. Tienes que estar dispuesto a que Jesús quite de tu hogar todo lo que impide el milagro. ¿Qué impide que Jesús obre en tu casa? Con Jairo era la burla, pero ¿qué pecado estorba a Jesús en tu hogar? Echemos todo lo que estorba el obrar a Jesús. Jairo recibió el milagro: Resucitó a su hija. Lucas 8:54-55. 54Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate. 55Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer. ¿Qué milagro quieres que Jesús obre? ¿Es tu matrimonio, tus hijos, tus finanzas? Hoy es tu día, todo lo que se murió en tu hogar, Dios lo va a resucitar, porque es un tiempo de bendición para tu casa. Administra bien tus decisiones y ruega a Jesús que entre en tu casa.

 

NECESIDADES BÁSICAS EN EL HOGAR. La familia necesita integridad como Job. Job 1:1. 1Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. De  Job  se  dice  que  era  varón  y  hombre. La palabra griega que se utiliza  para hombre significa  obrar como un hombre. Esta palabra se refiere a una conducta integral que manifiesta de forma evidente que la tal persona es un hombre y no sólo que pertenece al género masculino: VARÓN: Es una condición con la que se nace y HOMBRE: Es un título que uno tiene que ganarse. Hombre Perfecto. El término perfecto no se refiere  a una persona en la que  no  hay  un  solo  error,  que  jamás  se  equivoca.  La  traducción  más  adecuada de  esa palabra es: completo, integro, que no hay ausencia de nada de aquello que tiene que estar presente. Todo hombre hebreo tenía unas funciones que cumplir y unos aspectos que llenar en el hogar. Se les llamaba patriarcas y las áreas que debía cubrir eran las siguientes: Sacerdotes, profetas, maestros y jueces, que son áreas que necesitan nuestras familias.

 

LA FAMILIA NECESITA UN SACERDOTE – ALTAR FAMILIAR. El patriarca  era el sacerdote de la familia. Como familias necesitamos que el altar sea restaurado Josué 24:15. 15Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová. El sacerdote tenía la responsabilidad de establecer un puente a través del cual su familia llegaba a La Presencia de Dios. Debía levantar a los suyos y presentarlos ante la presencia del Señor y como familia debemos de retomar el sacerdocio. ¿Cómo está tu altar familiar? Como está la búsqueda de su presencia?

    

LA FAMILIA NECESITA UN PROFETA – PALABRA DE DIOS. El profeta tiene el cometido de establecer un puente mediante el cual la presencia y la voz de Dios llega hasta el hogar y ministra a los suyos, 2ª. Pedro 1:19. 19Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones. La Palabra como el alimento del hogar. Consigue que la palabra de Dios visite a su pueblo: Así ha dicho el Señor. Ten en cuenta que: Dios viene allí donde es bienvenido, Dios habita en la santidad, pero no se mueve donde hay pecado y Dios habita en la alabanza. ¿Está la palabra de Dios presente en tu hogar? Josue1:8. 8Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

 

LA FAMILIA NECESITA UN MAESTRO – ENSEÑANZA DE LO CORRECTO. Como Maestro debe  instruir a los suyos en la palabra de Dios. En la cultura hebrea predominaba la tradición oral. Deuteronomio 6:6-7. 6Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Necesitamos aprender la Palabra de Dios. Los niños hebreos eran capaces de recitar pasajes enormes de la ley. Un niño de doce años, en el pueblo de Israel, puede recitar el salterio de David. Esto era posible a la abundante información y ejemplo que recibían de sus padres. ¿Estás practicando la enseñanza de Dios? Santiago 1:22. 22Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

 

LA FAMILIA NECESITA UN JUEZ – CORRECCIÓN. Un juez es alguien que dispensa justicia, castigando al que obra mal, es decir administrando disciplina y defendiendo al que obra correctamente. La corrección es importante. Reforzando las actitudes positivas, y reforzando las buenas pautas de conducta. Hacen falta normas con cariño y con amor. Uno de los métodos disciplinarios es el refuerzo, es necesario que elogies a los tuyos, el elogio educa y afirma. ¿Estás corriendo tu vida? Proverbios 13:18. 18Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo; Mas el que guarda la corrección recibirá honra.

 

CONCLUSIÓN: Cuántos hogares dejan fuera a Jesús y viven con tremendos problemas, pero como iglesia debemos de administrar bien nuestros hogares. Abrir la puerta a Jesús para que el obre y corrija. Restauremos la búsqueda de Dios en el hogar. Levantar un altar significa crear un lugar donde prevalezca la santidad. Se necesitan hombres y mujeres con integridad que provoquen la presencia de Dios en la familia. Dios nos llama a administrar y proteger nuestra familia, que en este tiempo puedas ser un hombre, una mujer, un joven o un niño que protege su hogar y que actúa a favor de otros. Y recuerda que: Padres comprometidos, generan hijos comprometidos. Es tiempo de Dios para toda la familia. Por último, cerremos toda puerta al enemigo y sólo la abramos a Jesús. Administrar y proteger a la familia es una bendición que enriquece.

 

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