LA MEDIDA DE LA GLORIA DE DIOS

 

CITA BÍBLICA: Marcos 4:24-25.

 

INTRODUCCION. Esto tiene que ver con la gloria de Dios en nuestras vidas. Dios da de su gloria en cantidades variadas tanto a iglesias como a personas. Algunos reciben, otros no. Dios ha prometido derramar de su espíritu en estos tiempos. La Biblia señala para estos últimos tiempos a una Iglesia Triunfante. Satanás puede ser muy feroz, pero él no podrá detener la obra de Dios. Nosotros vamos para el cielo y al cielo no entraremos cojeando, ni golpeados, ni deprimidos, ni llorando, ni derrotados. No, Dios va a traer un poder mayor a su iglesia. Poder que no solo será manifiesto en señales y prodigios; más bien, será revelado en su pueblo en la gloriosa transformación de los corazones tocados por el Espíritu de Dios.

 

EFESIOS 4:7. 7Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Solo a Jesús le fue dado el Espíritu Santo sin medida. Pero a nosotros se nos ha dado una medida de acuerdo a su divina asignación. Cuál es el propósito de Dios en aplicar esa medida en nosotros. Efesios 4:13. 13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Nuestra medida tiene un diseño, ser la fuente para otros, en salud, un cuerpo más fuerte en fe, amor, misericordia, gracia. Necesitamos una medida mayor de la gloria de Dios. Dios derramara de su Espíritu en estos últimos días, para hacer cosas que nunca hemos visto, oído, o imaginado y yo quiero ser parte en eso. Que la gloria de Dios llene la iglesia con intensidad que no se pueda contener.

 

QUE CANTIDAD DE GLORIA ME SERA DERRAMADA. De acuerdo a como entregamos nuestros corazones a Él, cuanto nos acercamos en adoración, obediencia y diligencia. Las iglesias que son visitadas hoy en día con una medida aumentada de la gloria de Dios son aquellas que gimen a Él en desesperación convencidas que la hora es tarde.  Tenemos que despertar. Tenemos que estar en los negocios de Dios en esta hora final. Jesús asegura, Marcos 4:24. 24Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís. Qué quiere decir que oigamos, oír es entender, Entender lo que el Espíritu está diciendo. E insistiendo, giman a mí como nunca han gemido. Entonces escucharé y repartiré a ustedes mi más creciente poder y liberación.  

 

y aun se os añadirá a vosotros los que oís. Vea lo que El desea hacer;  Efesios 3:20. 20Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros. Por eso es que él desea que su pueblo tenga un apetito insaciable por más de Él. Él desea llenarlos con su asombrosa presencia, más allá de lo que han experimentado en su vida. Juan 10:10. 10 yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Sin embargo, para obtener esta vida abundante, debemos abundar más y más en agradar al Señor. La palabra griega para abundar es exceder, superar, tener suficiente y tener de sobra, sobrepasar la medida. Pablo está diciendo, La gloria de Dios en tu vida va a exceder los pequeños momentos que has recibido hasta ahora. Pero tus oraciones deben ser más que solo pedir una bendición en tus comidas. Ahora vas a orar por la mañana, al mediodía y en la noche sin cesar.

 

MARCOS 4:25. 25Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Dios es fiel cuando oye a su pueblo, gemir pero, cuando hay apatía y pereza, Dios puede hacerse a un lado y quitar su presencia. Pero El no quiere hacerse a un lado. Es tiempo de avivarnos y buscar al Señor con todo nuestro corazón, que la medida de nuestra porción sea grande en tiempo, devoción y obediencia a él. Él no desea quitar su presencia de ti. Al contrario, él desea derramar sobre ti una gran medida de sus bendiciones.

 

HECHOS 10:44-48. 44Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. 45Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. 46Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. 47Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? 48Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.

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