El Justo será Premiado con Bendiciones

 

CITA BIBLICA: Mateo 20:8-15.

 

INTRODUCCION. La justicia y misericordia son dos valores muy diferentes aunque se relacionan. Cuando tenemos misericordia con otros, Dios es justo con nosotros y cuando Él tiene misericordia con nosotros, debemos obrar con justicia hacia los demás.  Seamos justos con Él y con nuestros semejantes, especialmente con aquellos que han tenido misericordia de alguna forma. Por ejemplo, un trabajador a quien se le ha perdonado alguna falta, debe ser justo con su jefe y no solamente dejar de hacer lo incorrecto que se le perdonó, sino también compensar de alguna forma lo que hizo. En otras palabras, dejará de hacer lo malo y hará algo muy bueno a cambio. Es necesario hacer obras de justicia para quien tuvo misericordia con nosotros. Si tu esposa te perdonó la infidelidad, además de no volver a engañarla, debes compensarla con mucho amor y detalles. No se trata de empatar la situación, sino de superarla con lo bueno. Aplica ese mismo principio con Dios que te perdona constantemente. Si debemos perdonar setenta veces siete las faltas de nuestros hermanos, Él nos perdona más aún, entonces, ¡imagina cuántas expresiones de justicia debemos darle. No abuses de Su misericordia y demuestra que la valoras, ofreciéndole actos de justicia.

 

SIRVIENDO SIN CONDICIONES. La historia nos habla del dueño de una viña que contrató obreros. A los primeros que envió a trabajar desde el inicio de la jornada, les pagó según lo pactado y a quienes contrató cuando ya solamente quedaba una hora de trabajo, les dijo que recibirían lo justo, aunque no sabían cuánto.  Estos últimos confiaron en él y no exigieron ningún contrato, como los primeros.  Muchas veces queremos hacer negociaciones con Dios y lo condicionamos, diciéndole que le serviremos pero pedimos algo a cambio. Esa actitud no es la correcta ya que debemos servirle sin esperar nada porque estamos seguros que Él nos dará lo justo. Dios siempre prueba las intenciones de nuestro corazón. En esta parábola, el señor de la viña probó a los últimos trabajadores cuando los contrató diciendo que pagaría lo justo y ellos aceptaron, confiando en él, agradecidos por la oportunidad de trabajar aunque fuera sólo una hora. Seguramente fue a ellos a quienes contrató para el siguiente día y si les pagó un denario por hora de trabajo, les pagaría doce denarios por doce horas. Así es la justicia del Señor que nos da más de lo que imaginamos. A veces somos llenos de cuentos y actuamos con arrogancia, esperando solamente grandes oportunidades, pero sólo quien demuestra valor en lo poco será puesto en mucho. Lo pequeño abre las puertas a lo grande. Aprovecha todo lo que venga.



ENTONECES A QUIENES CONTRATO PRIMERO LOS PROBO DE ULTIMO. Los probó en el momento de la paga y no superaron la prueba porque actuaron con rebeldía, criticando sin agradecimiento. A veces nuestras peticiones son como manipulaciones. Le decimos: Sáname porque soy tu siervo y te sirvo.  No nos damos cuenta que Él nos sana porque en la cruz del Calvario pagó el precio por bendecirnos, lo hace porque nos ama y porque por Su herida fuimos sanados. No pienses que tu pequeño grupo en casa te sirve para manipularlo. Nos dio la vida eterna por amor, no por agradecimiento a los coros que le cantamos. Adóralo por lo que te ha dado, no para manipularlo. Cuando Pedro, se estaba hundiendo, no empezó a cantar coritos, sino que fue al grano y pidió misericordia. Somos hijos de Dios, somos Sus herederos, más que pertenecer a una religión, por eso debemos acercarnos a Él confiando en Su amor y ofreciéndole actos de justicia.

 

Si has servido desinteresadamente al Señor y has confiado plenamente en Su justicia, te aseguro que está por venir el segundo día de trabajo, ese cuando te pagará más de lo que imaginas. Te dará doce veces más, te bendecirá en abundancia, no lo dudes. No le pongas condiciones a Dios para servirle. Debes romper los contratos espirituales.  Dile: Señor, te firmo un documento en blanco, te serviré sin condiciones y sé que me darás lo que es justo. No lo limites, déjale hacer conforme a Su justicia.

 

Isaías 3:10-11. 10Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos. 11Ay del impío. Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado. Todos, justos e injustos reciben fruto de su trabajo.  Le irá bien a quien hace lo correcto porque trabaja y se esfuerza. De igual forma, le irá mal a quien no obra con justicia y desperdicia las oportunidades.  Esfuérzate haciendo el trabajo que te corresponde y Dios te bendecirá. No esperes a ser gerente para demostrar que eres capaz de lograr grandes cosas. Alcanza tus metas siendo operario, oficinista o director general de la empresa donde trabajas. No seas como los que tuvieron trabajo todo el día y protestaron por lo que el amo hacía con su dinero. Cumple con tu parte y recibirás lo justo.


Proverbios 3:9-10. 9Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; 10 Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Dios llena hasta rebalsar los graneros de los justos que le honran con las primicias de sus cosechas. Así era en aquellos tiempos. Lo primero de una cosecha se consagraba al Señor porque era la forma de asegurarse abundancia de fruto. Los graneros estaban construidos calculando la cosecha y sabían que al honrar a Dios, esos graneros rebosarían, pero si no lo hacían, sobraría espacio y la cosecha no sería abundante. La economía bíblica no está ligada a la misericordia sino a la justicia. Al hacer lo correcto, Dios, justamente, nos bendice.

 

LEYES JUSTAS Y CON PROMESAS. Efesios 6:1-3. 1Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. 2Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; 3para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Los mandamientos de Dios son dulces como la miel, justos y verdaderos, relacionados con promesas.  Si los cumples, recibes bendición, fruto de tus buenas obras. Por eso, Dios nos  pide que obedezcamos a nuestros padres ya que la desobediencia es un acto de injusticia. Claro que se refiere a obedecerles en el Señor, es decir, haciendo lo bueno y santo, no lo que sabemos que es pecado.  Un padre nunca debe pedirle a un hijo que le lleve el cheque a la amante o le vaya a comprar drogas porque su hijo, con justicia, puede negarse. Una esposa no obedecerá a su marido si éste le pide acostarse con otro hombre.  La obediencia y sujeción deben ser en el Señor y según Sus leyes.

 

OBEDIENCIA Y HONRA SON DOS COSAS. Puedes obedecer sin honrar, pero jamás honrar sin obedecer.  Obedecer a los padres es muy importante porque está ligado a una gran promesa de bendición y de larga vida sobre la tierra.  Es como si le dijeras a tu hijo que le darás un premio por sacar buenas notas y además, le darás algo extra si saca 90 puntos en matemática. De esa forma le dices que la matemática es lo más importante. Lo mismo sucede con este mandamiento. Dios nos promete bendición extra si lo cumplimos, eso significa que es muy, muy importante. Si quieres tener larga vida sobre la tierra y que te vaya bien, honra y obedece a tus padres. Esa es la justa promesa del Señor. Ahora yo recibo alimentos y cosecha por la honra a mis padres y a otras personas en quien siembro alimentos. Lo mismo puede suceder contigo, aunque la intención de tu corazón debe ser amarlos y ser justo, La recompensa vendrá por añadidura.

 

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