Valorando Nuestro Cuerpo más allá de lo Estético

 

CITA BIBLICA: 1ª. Corintios 6:19.

 

INTRODUCCION. Hay razones importantes por las cuales las personas cuidamos con mucha atención y esmero algunas cosas, ya sea por el valor o aprecio que le damos a algo, o el fin con que fue diseñado. Esto mismo se aplica a nosotros; nuestra vida puede ser cuidada o descuidada de acuerdo al valor que le demos. Como cristianos, no podemos ser descuidados, ya que tenemos un destino y un propósito muy elevados; fuimos creados para ser morada de Dios; para ser Su templo; por lo cual debemos valorar nuestra vida en todo sentido, en razón de lo que realmente es; su santo templo. RAZONES PARA CUIDAR NUESTRO CUERPO.

 

PROCEDEMOS DE DIOS, SOMOS HECHURA DE EL. Salmo 100:3. 3Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Cuidar nuestra vida es respetar a Dios. Gran parte del respeto se debe evidenciar en; el respeto que nos damos a nosotros mismos y a nuestros semejantes; porque quien respeta al Creador, respeta Sus obras; y quien respeta las obras, respeta a Su Creador. Somos una obra maestra de arte. Nadie por muy poco conocimiento que tenga de arte, osaría de ninguna manera, destruir la escultura la Mona Lisa de L. Da Vinci. Pero el hombre destruye la obra maestra de Dios; con vicios, con glotonería, descuido y lo peor; dañando la vida de los demás, con violencia, desprecio e irrespetos, como  si fuese algo sin valor. El hombre valora las cosas y después las ama; y tal vez eso esté bien para las cosas; pero nosotros como seres humanos y como cristianos debemos amar y valorar a las personas de acuerdo a la voluntad de Dios. Esta misma razón debe ser la base del amor hacia nosotros mismos.

 

Se ama una prenda de vestir cuando está de moda; pero cuando la moda pasa ya la prenda parece anticuada, dejamos de amarla. ¿Por qué? Porque nuestro interés estaba basado en que estaba de moda en su momento. Lo mismo pasa en la relación con las personas, casi siempre están basadas en el interés y en una falsa valoración. Pero el valor que le damos los cristianos a alguien, sea nuestro prójimo o a nosotros mismos, debe surgir de un verdadero amor; debe surgir de Dios. Porque solo el amor de Dios tiene la característica de ser permanente y cubre multitud de faltas. 1ª. Corintios 13:8. 8El amor nunca deja de ser… No podemos amar las obras de Dios sino le amamos primero a Él. El amar, valorar, estimar y respetar a los demás, será consecuencia de: Amar a Dios y amarnos a nosotros mismos.

 

NUESTRO CUERPO Y NUESTRO ESPÍRITU SON DE DIOS. Todo cristiano tiene el deber de cuidar su cuerpo como algo sagrado y como parte importante de su devoción. Si algo debemos entender es que; no hay verdadera devoción si en nuestro cuerpo no se nota tal devoción. El Apóstol Pablo es elocuente y demandante. Romanos 12:1. 1…que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. La mayoría de personas se escandalizarían hasta indignarse si a alguien se le ocurriera exhibir pornografía dentro de un templo; ¿Porqué? pues porque es la casa del Señor. Pero no se escandalizan en lo mínimo si alguna persona deja entrar a su vida cosas como esas o peores. El cuerpo de los creyentes es mucho más sagrado que un edificio al que llamen templo, no importa cuán bello y pomposo sea. Nada en este mundo es más sagrado y santo que el corazón de un verdadero hijo de Dios.

 

 1ª. Corintios 6:13. 13Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Todas las cosas me son lícitas mas no todas convienen. Pablo hablo así oponiéndose a este peligroso engaño. Hay una libertad con que Cristo nos ha hecho libres, en la cual debemos afirmarnos, pero con toda seguridad, el cristiano no debe ponerse nunca bajo el poder de un apetito carnal cualquiera. El cuerpo es para el Señor; debe ser instrumento de justicia para santidad, por tanto, no debe ser instrumento de pecado. Nuestro cuerpo es un regalo de Dios. En verdad es más que un regalo de Dios; es del Señor; comprado a precio de sangre y por ser Morada de Dios, esta es la razón porque el creyente debe cuidar con esmero su cuerpo. Esto, lo recuerda a Pablo, cuando nos exhorta con fuerza a honrar al Señor con nuestro cuerpo. 1ª. Corintios 6:19-20. 19¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. Cuidemos nuestro cuerpo como el templo de Dios; debe ser embellecido tanto por dentro y por fuera. Saquemos de adentro, todo aquello que lo contamina, y pongamos en su lugar lo mejor para decorarlo con oro, plata, perlas y piedras preciosas.

 

1ª. Crónicas 22:14. 14He aquí, yo con grandes esfuerzos he preparado para la casa de Jehová cien mil talentos de oro, y un millón de talentos de plata, y bronce y hierro sin medida, porque es mucho. Asimismo he preparado madera y piedra, a lo cual tú añadirás. El rey David cuando iba a construir el templo, preparó con grandes esfuerzos muchos materiales preciosos para dicha obra. Aquel magnífico templo fue construido, no por David, sino por su hijo Salomón. Aunque fue su padre el que dedicó toda su vida a recoger y a atesorar para la construcción del templo; hizo a su hijo la exhortación de añadir a lo recaudado por él.  Habla dando referencia a materiales costosos, pero cuando se refiere a los materiales más comunes, le dice: Asimismo he preparado madera y piedra, a lo cual tú añadirás. Es una tarea seria el trabajar en nuestra vida para convertirla en un hermoso templo, pero al igual que David; Dios nuestro padre, ha provisto lo más valioso de los materiales, y nos hace la misma exhortación a nosotros: Tú añadirás tu parte. A que se refiere; a una vida de consagración a Dios, que no viene de la nada; es una tarea que requiere de nuestro esfuerzo, entrega, voluntad y disciplina;

 

CONCLUSION. Puede que nos parezca una esclavitud vivir una vida de consagración. Pero en medida que vayamos teniendo la revelación de porqué hacerlo, vamos a ir experimentando una vida plena de dicha y bendición. Cuando dejamos que Dios señoree en nuestra vida a través de su Santo Espíritu, experimentaremos una vida de verdadera libertad; la vida del Espíritu; del que somos templo. 2ª. Corintios 3:17. 17Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Recuerda: Tu cuerpo es templo del Espíritu Santo.

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