Paciencia y Longaminidad

 

CITA BIBLICA: COLOSENSES 1:11.

 

 

INTRODUCCION. No pareciera que pudiéramos incluir el matrimonio y la familia con esta oración. Fortalecidos con todo poder según la potencia de Su gloria para, ¿Para qué? Lo más obvio, en lo que podríamos usar este verso es: para un ministerio espiritual abundante, para hacer milagros, para tener manifestaciones del Espíritu de Dios, o para lograr grandes victorias sobre nuestro enemigo. ¿Para qué debemos ser fortalecidos con todo poder? Es sorprendente como Pablo termina su petición; Para toda paciencia y longanimidad, otras versiones mencionan, perseverancia, fortaleza y paciencia. No les es extraño, ¿tener tanto poder sencillamente para ser pacientes y perseverantes? Mi experiencia dice que si hace falta mucho poder para ser paciente cuando por años se es esposo, se es padre y se es abuelo. ¿Por qué? Porque vienen caídas, enojo, gritería, decisiones, arrebatadas, que nos hacen caer en vergüenza por la falta de ese poder, paciencia y amor.

 

NOS CUESTA SER PACIENTES CON LOS QUE MAS QUEREMOS. Es necesario entender la necesidad de tener paciencia. La paciencia es la actitud que lleva al ser humano a poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir algún bien. Existen dos clases: 1. La que necesitamos para las pruebas y tentaciones. El matrimonio y la vida familiar ofrecen muchas oportunidades para aprender esta clase de paciencia. Los roces, diferencias de opinión, parecer, gustos y costumbres producen o irritaciones o paciencia. Todo depende de a dónde nos dirigimos para resolver la tensión, a la carne natural o al Espíritu (Gál. 5:16-24). Esta paciencia es el fruto del Espíritu Santo. No resulta de estudiar métodos psicológicos sobre cómo mejorar nuestro carácter. También es fruto de mucha oración. 2. Ser pacientes con otras personas. Es la paciencia que aguanta las cosas que recibimos como críticas, ofensas y ataques inmerecidos. Para esta clase de paciencia se usaba Longanimidad=nobleza, generosidad, que no busca la venganza sino la paz. Es la paciencia que puede esperar años para recibir las promesas de Dios HEBREOS 6:11. 11Pero deseamos que cada uno de vosotros siga mostrando hasta el fin ese mismo entusiasmo, para que se realice completamente vuestra esperanza. Así como Abraham supo esperar con paciencia y recibió lo que Dios había prometido.

 

 

NECESITAMOS ESTAS DOS CLASES DE PACIENCIA. Para nuestras relaciones en el matrimonio, la familia, un equipo, un grupo de cristianos y la Iglesia del Señor. Necesitamos ser fortalecidos en el poder de Dios y Su Espíritu ¿Por qué? La naturaleza humana es normalmente muy impaciente con otros. Por esto Pablo oraba por los colosenses para que tuvieran una obra poderosa de Dios en sus vidas para obtener grandes muestras de paciencia y longanimidad. Seamos sinceros. Necesitamos el poder de Dios en esta área de nuestra vida, vivimos en un mundo donde reina la impaciencia. En el tráfico, en el lugar de trabajo, en el hogar y hasta en la iglesia hay una gran necesidad de poder para ser pacientes. La naturaleza carnal no es paciente. Grita. Tira palabras. Avienta cosas. Explota. Dios es paciente, la Biblia nos habla de la paciencia y longanimidad de Dios hacia nosotros. Otra cosa importante: ese Dios paciente está en Su Trono controlando todo lo que sucede. Debemos creer esto y confiar en El. Una falta de paciencia es una falta de fe. No estamos creyendo en El o en Sus promesas si mostramos impaciencia hacia otros o en situaciones estresantes y difíciles.

 

 

ENTREMOS A UN X HOGAR. Cuando un cónyuge o un hijo no cumplen con su parte en la buena función de la casa y ya se ha hablado mil veces. Como la velocidad de la luz, vienen pensamientos como: El/ella dice: nunca va a aprender a cooperar. He tenido mucha paciencia hasta ahora pero ya no aguanto más. ¿Cuándo va a hacer lo que prometió que iba a hacer? Lo que normalmente sucede en casos así es que estallamos con las palabras para castigar al culpable de nuestro fastidio. Pero ¿qué haría Cristo en este caso? ¿Cómo me ha tratado el Dios de Paciencia a mí en mis muchas faltas? Esto no quiere decir que no podemos hablar con la persona y exhortarle a cumplir con sus obligaciones. Ser pacientes no es permitir el mal. Pero el que quiere corregir a otros tiene que hacerlo como Cristo lo hacía, con amor y ternura, buscando el bien de la persona que ofendió, pero con la sabiduría celestial descrita en SANTIAGO 3:17: 17Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. En otras palabras, la paciencia es como la Regla de Oro, debemos tratar a otros como nosotros queremos ser tratados. ¿A quién le gusta ser tratado con impaciencia? Todos queremos ser tratados pacientemente y con longanimidad, así que debemos buscar el poder de Dios para ser pacientes con otros.

 

ES NECESARIO EL PODER DE DIOS PARA CRUCIFICAR LA CARNE. Sólo así, morimos al pecado y podemos vivir para Dios con justicia, paz, gozo, paciencia, amor y fe en este mundo y en nuestras relaciones personales con otros. Así podemos servir a otros de la misma gracia que estamos recibiendo. De nada nos sirve tener poder para otras cosas en el ministerio, si no estamos viviendo, en nuestros hogares, vidas fortalecidas con todo poder conforme a la potencia de Su gloria para toda paciencia y longanimidad. No seamos como el famoso dicho Candil de la calle y oscuridad de la casa. Lo que el mundo necesita es millones de hogares realmente cristianos que practican, por el poder de Dios, la paciencia unos con otros y con los demás. Oremos todos por esa realidad, empezando en nuestras familias y multiplicándose en muchas familias nuevas. Somos débiles en la carne pero poderosos en el Espíritu Santo para vivir como El quiere. FILIPENSES 4:13. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

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