Sepa Yo Cuan Fragil Soy

 

CITA BIBLICA: Salmo 39:4. 4Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días;  Sepa yo cuán frágil soy.

 

INTRODUCCION. Basta con ir a un cementerio y observar las lápidas. Y hay gente que un día vivió, que tuvo sueños, tuvo ideales igual que nosotros, que alcanzaron grandezas; pero que un día, inevitablemente, les llegó la muerte. Y ahora hay allí sólo una lápida, alguien soñó, respiró, tuvo alguna aspiración; pero que todo eso terminó. Sabemos que la mujer es como vaso más frágil, pero pocos reconocen que el hombre también lo es. Todos somos débiles y frágiles, unos más que otros y esto se manifiesta para unos en la abundancia y para otros en la escaces. Hemos tenido situaciones en las que nos hemos sentido débiles y que no podemos más. Pero es en esas situaciones en las que la Biblia nos enseña: diga el débil, fuerte soy.  El salmista decía: Señor, enséñame cuán frágil soy.  Uno sabe cuán frágil o qué tan fuerte ha sido en las situaciones por las que has pasado en la vida, no importa qué tan dura haya sido la situación, Dios está en tu casa o en tu oficina, en dondequiera que sea sereno, templado, ejerciendo dominio sobre las cosas y esa es la esperanza que debemos tener en El. Veamos esta oración: PROVERBIOS 30.7-8: 7Dos cosas te he demandado; no me las niegues antes que muera: 8vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me des pobreza ni riquezas; mantenme del pan necesario.

 

Es una buena oración, bonita y humilde, pero cuando leemos el siguiente verso, vemos los motivos del corazón que llevó a este hombre a orar así, y no revelan algo tan bueno. V9. 9No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios. ¿Por qué hacía esta oración? Porque él era frágil ante las dos circunstancias de la vida, la abundancia y la escasez. El se conocía y temía llegar a tener riquezas, ya que su corazón no soportaría la abundancia sino que se llenaría de orgullo y altivez. También temía que la pobreza lo empujara a robar, pecando. Por lo tanto, este hombre está revelando que no tenía ni humildad ni honestidad en su corazón, sino que tenía falta de carácter  para sobrellevar esas dos circunstancias de la vida.  En otras palabras, él va a estar bien con Dios solamente si tiene el sustento del día. El dice: Solo dame lo necesario del día, no sea que blasfeme. La verdadera oración sería: Señor, no importa si tengo o no riquezas, yo igual te amo en todo tiempo, en escasez o en abundancia. Este hombre dice no me des. Por lo general, uno siempre pide bendición, pero él no, ¿Por qué? porque sabía en su corazón que era frágil, débil. La grandeza del hombre no está en lo que tiene, sino en qué soporta lo que tiene. Lo mismo podrían decir otros acerca de la unción: no me des unción, no sea que me crea un Superman.

 

FILIPENSES 4.10-13. 10En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. 11No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. El Apóstol Pablo hace aquí una confesión muy distinta. El dice: No importa si estoy en pobreza o en riqueza, en abundancia o en necesidad. No voy a robar ni me voy a enorgullecer, porque Cristo me da la fuerza para soportar ambos extremos. No importa qué tenga, siempre seré obediente a Dios y le serviré. Esto refleja carácter. Tú puedes ver la pobreza que tienes en algún momento o puedes ver la riqueza que tendrás después. O puedes ver el carácter que fue formado en esos momentos. Esa fortaleza que te da Cristo, es el carácter que El quiere formarte.

 
LA CONDUCTA DE MUCHOS CAMBIA POR LO QUE POSEEN. La pobreza y la riqueza pueden hacer cambiar a una persona. Pero de pronto llega un momento en que algo acontece y se ven necesitados de Dios y buscan entonces las dadivas del Señor. Aquí hay problema de carácter, Lo correcto es no buscar las dádivas, busca al que te las da y te las va a dar cuando El crea que es el momento adecuado. El carácter se forma y se aprende de Dios en el corazón. Cuando estás en escases o en abundancia, lo que importa no es lo que tienes, sino el carácter que tienes para soportar lo que tienes. ¿De qué está hablando el apóstol Pablo? De que todo lo podemos, sea una situación u otra. El que crea que su posición económica le afecta su relación con Dios, sea de pobre o rico, haga la oración que hizo el hombre de Proverbios. Pero si eres como Pablo, que no importa cuál es la situación, tú siempre vas a estar parado confiando en el Señor, creyendo y sirviendo, te lo dé o no te lo dé. Tú puedes, entonces, decir como él: todo lo puedo en Cristo que me fortalece. 

 

ROMANOS 8:35. 35¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. 37Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Si Pablo estaba plenamente seguro y convencido con este listado tan completo que ninguna de esas cosas puede interponerse entre nosotros y el amor de Dios. Comenzando con la muerte, ya que es lo primero que tememos. No, ni la muerte, dice él y no, ni la vida. Ningún ser espiritual, ninguna dimensión de tiempo, ningún poder demoniaco. En ningún caso podemos ser separados del amor de Dios.  Esa es la fortaleza que necesitamos de Dios para permanecer junto a Él en cualquier circunstancia, fortaleciéndonos en el Señor y en el poder de Su fuerza.

 

¿COMO ESTA TU RELACION CON DIOS? 1. Mi relación con Dios está de acuerdo a mi situación económica. 2. Mi relación con Dios está de acuerdo sin importar lo que tengo. Debes ser sincero para que puedas formar carácter. Ejemplo: ¿Cómo ha variado tu matrimonio según lo que posees? Porque para los que se aman, no importa si duermen en catre o en cama; si alquilas o tienes casa propia; o si andas en bus o en automóvil. En cualquier circunstancia, el amor debe permanecer fuerte. ¿Cómo estás en tu salud? Tú deberías confesar que sano o con enfermedades, seguirás amando y sirviendo a tu Señor permaneciendo firme. Tú fuerza y tu fortaleza  siempre tiene que ser el  Señor. Yo no sé cuál es tu situación, no sé por qué estás pasando, si por riqueza o pobreza, pero mi deseo es que Cristo sea tu fortaleza. Dios te quiere prosperar, pero sobretodo quiere que aprendas a formar carácter y fortaleza en tu ser interior. Di: Señor, aunque pase por valle de sombra y de muerte, no temeré mal alguno, aunque soy débil en etapas de mi vida, hoy digo soy fuerte y todo lo puedo y lo podré. Hoy dejo mis temores de tener y no tener, porque todo lo puedo en Cristo Jesús que me fortalece.

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