EL PODER DE DIOS PARA MULTIPLICAR

 

CITA BIBLICA: Gálatas 6:7.

 

 

INTRODUCCION. Dios instituyó la ley de la siembra y la cosecha. Esta ley estará vigente hasta que la tierra sea quitada. En esta ley conocemos que Dios puso en la semilla tres leyes: 1 ley de genética, cuando se reproduce siempre producirá el mismo género. 2 ley de la multiplicación. En buena tierra una semilla puede producir al 30, al 60 o al 100 por 1. 3 ley de la siembra, es necesario que la semilla muera para que pueda multiplicarse. En una pequeña semilla está escondido el poder de Dios para multiplicar los bienes. Es por eso que debemos aprender cómo funciona la ley de la siembra y la cosecha a fin de usarla a nuestro favor.

 

Olvidando el pasado de derrota para tomar un nuevo futuro. Génesis 41:51. 51Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre. 52Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción. Trajo a Egipto una gran prosperidad y la convirtió en la nación más poderosa sobre la tierra. No hay otra forma de cosechar, sino se siembra antes. Si hoy no vives cosas buenas es porque en un tiempo lo sembraste. No te asustes, esa fue tu semilla. La semilla tiene poder, sea buena semilla, sea mala; vaya que tiene poder.

 

 Hijo de José, Manasés Dios me ha hecho olvidar. José tuvo grandes aflicciones, pero nunca abandonó su visión, persistió en creerle a Dios. Pero llegó un nuevo tiempo, llegó el tiempo del cumplimiento de la promesa y por eso le llamo así: Dios me hizo olvidar el pasado y ahora todo lo que viene es un futuro extraordinario. Su  hijo, Efraín Dios me ha hecho fructificar en la tierra de mi aflicción. Que impresionante revelación. Debemos olvidar el pasado de derrota para poder abrazar un nuevo futuro, un nuevo tiempo de la multiplicación. Olvida el tiempo en que no fuiste productivo, el tiempo de escasez. Hay que olvidarlo para no repetir las mismas prácticas cuando estabas en dichas circunstancias.

 

CUANDO LLEGA TU EFRAIN. Es cuando llegan tus nuevos tiempos, entonces podrás saber que vas a fructificar aún en medio de la tierra de tu aflicción. Dios te ha puesto donde estas, para que seas fructífero allí mismo, cambies el ambiente y todos a tu alrededor reciban la bendición. Jesús dijo que en el mundo tendríamos aflicción pero confiáramos. Él ya venció al mundo. Perdemos nuestro tiempo si andamos buscando un sitio en donde el ambiente sea propicio para fructificar, a donde quiera que vayas habrá aflicción, pero lo que no hay en cualquier parte es gente victoriosa que cambie las adversidades por bendiciones.

 

Las aflicciones existen haciendo lo correcto y lo incorrecto. Pero la diferencia es el final de la historia, si tú hiciste lo correcto, construiste sobre la roca, serás prosperado y estará firme; mientras quien menospreció a la Palabra de Dios su final será de ruinas. Todas las decisiones tienen consecuencias, pero en medio de la aflicción, yo quiero decirte, tú puedes ser prosperado.

 

CAMBIANDO A LA BENDICION DE LA MULTIPLICACION. Dos formas hay en la vida para ser sustentados según la Palabra de Dios, La bendición, La maldición. Génesis 1:29. 29Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 30Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. Dios dijo al hombre de donde podría comer, de forma tal que tuviera bendición. Toda planta que da semilla, todo árbol que da semilla, toda bestia y ave, que también tienen semilla, serán para comer. Lo que Dios les decía es que lo único que tenían que hacer para vivir con excelente calidad era, sembrar la semilla y esperar su multiplicación.

 

Génesis 3:17 y 19. 17Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida 19Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra. Pero una vez que el hombre pecó entonces entró la maldición en la tierra y por esa maldición a comer del sudor de su rostro. El hombre tendría ahora que esforzarse, trabajar durísimo para obtener el alimento para su casa. Pero comprendamos que esta forma de llevar el pan a la casa es la forma de la maldición. Si tú y yo hemos sido comprados por la sangre del Cordero de Dios, y en la cruz intercambiamos nuestras maldiciones por bendiciones, si en el postrer Adán se restauro todo lo que el primer Adán perdió; entonces no tenemos que hacer lo que todos los demás hacen para llevar sustento a sus mesas.

 

La bendición y el poder de Dios no están en el duro trabajo, sino en la semilla. Cuando tu entiendes esto, entonces comprenderás que no tienes que esforzarte porque la bendición de Dios está contigo en todo cuanto haces. Es tiempo de que nazca tu Manasés y digas, Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo y la casa de mis padres y entonces concibas del Espíritu de Dios a tu Efraín que te dice, Dios me ha hecho fructificar en la tierra de mi aflicción.

 

Salmos 126:5. 5Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. 6Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas. Cuando no tengo nada, es el tiempo de sembrar bajo la bendición de Dios. Así lo hizo Dios. En Génesis 6 se acabaron los hijos de Dios. Pero Dios tenía uno, a su unigénito y decidió sembrarlo en la tierra para que viniera una gran multiplicación. Si quien siembra lo hace con los ojos puestos en la multiplicación. Es un tiempo de romper con las formas pasadas de maldición y tomar la forma de provisión de parte de Dios dentro de su bendición. Es el momento de dejar de comer con el sudor de la frente y comer de la semilla. Es tiempo de dejar de sufrir por gastar los recursos y tiempo de empezar a disfrutar las bendiciones que Dios nos ha dado. Tiempo de expectación, tiempo de esperar a que venga la siega.

 

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