Adoración es Guerra

 

CITA BIBLICA: LUCAS 7:37-47.

 

INTRODUCCION. Si hay algo que le molesta a Satanás es que un creyente o un pueblo estén en una actitud y posición de adoración a Dios. ¿Por qué? Cuando este querubín protector se reveló en el cielo en contra de Dios, buscó la adoración de los ángeles y de la creación misma. Considerando que, su hermosura y esplendor era suficiente para ponerse al mismo nivel de Dios. Su pecado hizo que el Señor le quitara su belleza y lo lanzara fuera de su presencia. Levítico toma su nombre de Leví, cuyo nombre significa juntado, asociado o el que une a los suyos. Es un libro que se ocupa de los principios santos de Dios al unir Su pueblo a Él como adoradores. Nos habla de las ofrendas, eran necesarias para acercarse a Dios, no son más que retratos de la ofrenda de Cristo en sus varios aspectos. El tema de Levítico  es: el acercamiento a Dios en Santa Adoración.

 

LA ADORACION. No sólo es música y canciones, no tiene nada que ver con el estilo, el volumen o el ritmo de una canción; es más, no existe un estilo bíblico de adoración, con cualquier estilo o ritmo podemos adorar a Dios. La adoración es para Dios, para complacerlo y agradarlo a Él. Adoración es: tener hambre por la presencia de Dios, amar al extremo a Dios. ¿Cómo y porque? El amor de Dios es extremo porque es eterno, te amó desde siempre y hasta el fin de los tiempos. Porque se arriesga y no se acaba, a pesar de las decepciones. Porque El mismo es amor y capaz de entregarse sin medida. La Adoración no comienza con la necesidad del hombre, sino con la realidad de que Dios merece adoración, entramos a un plano diferente de comunión con El, a la plena dependencia de Dios.

 

LA VERDADADERA ADORACIÓN NACE DE UN CORAZON DISPUESTO A SER QUEBRANTADO. 38y poniéndose detrás de El a Sus pies, llorando, comenzó a regar Sus pies con lágrimas… No solo lloraba delante de Dios si no que quebrantó su corazón, quiere decir, estar dispuestos a ser moldeados por Dios, que Dios deshaga nuestro corazón para tener un corazón nuevo, conforme a su corazón. ¿Que hizo María? Se postró delante de Jesús y besaba sus pies. No se recostó en Jesús, solo porque traía un perfume costoso para ofrecérselo. No. El frasco de alabastro es tu cuerpo, alma, espíritu, emociones, sentimientos, sueños, anhelos, los cuales tienes que quebrar delante de Jesús, es traer todo lo que eres, es una entrega total sin importar lo que digan los demás. No podemos acercarnos a Dios para dar una verdadera adoración, creyéndonos la última coca cola del desierto, ni nuestros dones, talentos, posición económica, etc. Necesitamos reconocer nuestra necesidad de humillarnos delante de Dios, recordemos que Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes (Santiago 4.6). Usted no puede acercarse a Dios si no:

 

RENUNCIA A SUS PECADOS. Esta mujer lloró por sus pecados, por su condición de miseria espiritual. El arrepentimiento genuino que es de Dios, produce cambios, produce perdón. La verdadera adoración rompe los prejuicios y te confronta con tu realidad Espiritual. Había dos personas, una debía 500 y la otra 50. Llama la atención que el Señor espera exactamente lo mismo de la de 500 que la de 50, el Señor lo iguala. ¿En dónde estás tú? ¿Eres de 10, de 50 o de 500? ¿Qué es más pecado? ¿Mentir o acostarte con veinte mujeres? ¿Por cuál te vas a ir más abajo en el infierno? Es lo mismo. Dice la Palabra que el Señor Jesús la perdonó; ella iba buscando amar a Dios, demostrarle amor. Era ramera, pecadora, que entendió que la adoración nace de un corazón dispuesto a reconocer su condición de pecado. No solo cantar, no solo levantar las manos, no importa que estemos haciendo, la verdadera adoración rompe con el sentimiento de culpa que levanta una barrera entre nosotros y Dios. Al estar en la presencia de Dios reconocemos nuestra necesidad de ser perdonados, necesidad de ser justificados: Y estando allí, a los pies del Señor nos damos cuenta que necesitamos de Él y que necesitamos estar justificados para adorarlo en Espíritu y en Verdad.

 

 

 

GENESIS  49: 8. 8A ti Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano estará en el cuello de tus enemigos; Se inclinarán a ti los hijos de tu padre. ¿Qué quiere decir esto? Que aquellos que saben alabar y adorar a Dios, serán hijos sobresalientes, serán los más sabios, los más prósperos y los más destacados y sus propios hermanos los honrarán. Pero además dice: Tu mano estará en el cuello de tus enemigos; ¿qué significa esto? La mano en el cuello es un gesto de amistad cuando eres un hombre que sabe adorar, aún tus enemigos se convierten en tus amigos. Hay gente que jamás escucharán cuando les hablemos de Cristo, pero cuando te ven adorar y alabar a Dios en medio de las pruebas y en lugar de renegar y echarte a llorar, te ven alabando a Dios, terminan reconociendo que Dios está contigo y serán tocados por tu actitud adoradora.

 

DENTRO DE CADA CREYENTE HAY UN ADORADOR, HAY UN SALMISTA DAVID. Que cuando el oso venía por las ovejas lo tomaba por la quijada, lo mataba y lo despedazaba con sus manos. El diablo tal vez te ha derrotado, humillado y declarado inútil, pero antes de derrotarte primero tuvo que callar tu alabanza y tu adoración poniendo gente a tu lado que te decía oye alaba más calladito y más moderadito. Y cometiste el error de hacerles caso sin saber que era el diablo detrás de ellos. Pero ahora deja que la adoración y la alabanza vuelvan a ser restauradas en tu boca, el león de Judá que está dentro de ti, despierte hoy y entonces los enemigos de tu vida serán vencidos, humillados y derrotados. Dile al diablo, has cometido el grave error de despertar al león, haz despertado la furia de un ejército que sabe pelear con alabanza, ahora mi boca se abrirá para  adorar y para alabar a Dios, porque Dios no viene de visita a esta iglesia, esta iglesia sabe alabar, El viene a habitar en medio de nosotros porque El habita en medio de la alabanza.

 

ZACARIAS 14:17. 17Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Jerusalén para adorar al Rey, SEÑOR de los ejércitos, no recibirán lluvia sobre ellos. La prioridad divina de la adoración, la vemos en esta palabra profética, el principio es claro: No hay adoración, no hay lluvia. La actividad sin adoración producirá poca cosecha, no importa lo duro que trabajemos. ¿Por qué? Se necesita la lluvia del Espíritu de Dios para producir la cosecha. Si no tenemos tiempo para adorar, nuestro tiempo de trabajo producirá poco fruto. El orden divino de Dios es primero adorar y después trabajar. El ministrar al Señor trae las bendiciones de Su Espíritu sobre nuestros esfuerzos. El está mucho más interesado en nuestra relación con Él, que en nuestra obra por Él.  HECHOS 16:25.  25Como a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los presos los escuchaban. De repente se produjo un gran terremoto, hasta conmoverse los cimientos de la cárcel, y al instante se abrieron las puertas y se soltaron los grillos. Cuando quitamos el lenguaje de la queja y de la derrota y nos volvemos en gente de alabanza y adoración, literalmente las cárceles de nuestro corazón se abren y los grillos de nuestra mente se caen por el poder de la alabanza a nuestro Dios. Hay batallas espirituales, que se van a ganar con la oración, con el ayuno, pero hay batallas que no se ganarán sino hasta que se despierte en ti el adorador y el salmista que cuando alaba, literalmente abrirá cárceles y soltará los grillos de los cautivos y provocará terremotos en el reino de las tinieblas.

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